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Los Goya más bestiales: ‘As bestas’ arrasa en la noche en la que ‘Alcarràs’ se quedó a cero Sunday, 12 February 2023


La incertidumbre sobre quién se llevaría el mayor número de cabezones ha durado más allá de la mitad de la gala. Después de un arranque fuerte de Modelo 77, el drama carcelario con tintes de thriller ambientado en la infame cárcel barcelonesa durante el franquismo —al final consiguió cinco Goyas— el sprint final ha consagrado a As bestas como la película española del año en una gala en la que la reivindicación más repetida ha sido a favor de la Sanidad pública. Mejor película, mejor dirección para Rodrigo Sorogoyen, mejor guion original —coescrito por Sorogoyen e Isabel Peña—, y mejor actor protagonista para Denis Ménochet —tres franceses se han ido con una estatuilla esta noche—, entre otros.

Este año no ha habido moqueta roja, como es tradicional, sino que la Academia de Cine ha optado por la poesía de clavar el tacón —azul o no— en la recién estrenada alfombra azul, parafraseando muy libremente a Gustavo Adolfo Bécquer, sevillano de pro. La ciudad de la Giralda y su Palacio de Congresos y Exposiciones ha acogido este año la 37 edición de los Goya más bestiales; bestiales porque ha sido As bestas, el thriller rural de Rodrigo Sorogoyen, la que ha arrasado como Atila en la gala del cine español. Los caballos de Sorogoyen —su productora se llama, precisamente, Caballo Films— partían con los avales de los Feroz y se han acabado llevando nueve de los diecisiete goyas a los que optaban.

Clara Lago y Antonio de la Torre durante la gala de los Goya. (EFE)
Clara Lago y Antonio de la Torre durante la gala de los Goya. (EFE)

Con la poesía —cantada— de otro sevillano de pro, Antonio Machado, acompañado por la guitarra y la voz de Manuel Carrasco, ha arrancado la primera ceremonia sin restricciones tras la pandemia, presentada este año por Clara Lago y Antonio de la Torre —sevillano de adopción—, que abrieron inevitablemente con el recuerdo a Carlos Saura, Goya de honor 2023, fallecido este viernes a pocas horas de recoger su premio. Ha sido Carmen Maura, la que iba a ser la encargada de entregarle la estatuilla —ella fue la protagonista de ¡Ay, Carmela! (1990), la única de las películas del aragonés que le reportó el Goya a mejor director—. "Fue un director maravilloso, simpático, muy cotilla; siempre estaba poniendo el oído, siempre nos observaba con cariño", ha recordado emocionada. Ha sido su mujer, su "compañera", Eulalia Ramón, y dos de sus hijos —Antonio y Anna—, quienes han asistido a recogerlo, ante los ojos empañados de compañeros de profesión como Manolo Zarzo —actor en su primera película, Los golfos— y Fernando Méndez-Leite —presidente de la Academia desde junio—.

"Nuestro padre se fue ayer, trabajando hasta el último minuto, enseñándonos que hay que hacer lo que más nos gusta [...], que la cultura es lo más importante, que hay que protegerla y que no entiende de ideologías", ha reivindicado Anna Saura, productora de sus últimos trabajos, mientras su hermano Antonio, hijo de la primera mujer, Adela Medrano, ha tenido un recuerdo para todas las mujeres que acompañaron al cineasta a lo largo de su vida y ha agradecido a Ramón los últimos años pasados con su padre y su inspiración en la deriva minimalista que ha marcado los últimos trabajos de Saura. Por su parte, Eulalia Ramón ha comenzado agradeciendo la labor del personal sanitario del hospital de Villalba y al equipo de paliativos que ha cuidado del director en sus últimos momentos. Ha terminado leyendo una carta que dejó escrita uno de los últimos representantes del Nuevo Cine Español, la Nouvelle Vague que supuso un revulsivo para el cine durante la dictadura: "He sido muy afortunado, rodando más de cincuenta películas, traspasando límites que no imaginaba cuando empezaba. Estaré feliz si el cine que yo he hecho ha inspirado en algo a la nueva generación de cineastas. Me siento como una estrella errante en el cosmos. Siento no poder estar ahí para compartirlo con vosotros. Muchas gracias".

La familia de Saura recoge el Goya de honor. (Reuters/Marcelo del Pozo)
La familia de Saura recoge el Goya de honor. (Reuters/Marcelo del Pozo)

La noche abrió con el Goya a Mejor actor de reparto para Luis Zahera por As bestas, como apuntaban las encuestas. "Siempre quise rodar un western y siempre quise matar a un francés, así que muchas gracias, Rodrigo", ha agradecido Zahera, que no es chica Almodóvar, pero sí chico Sorogoyen: ganó su primer goya con su papel del político corrupto Cabrera en El Reino (2019). En la categoría femenina también se han cumplido las predicciones de los oráculos: Susi Sánchez se ha llevado su segundo goya, esta vez por el papel de Begoña en Cinco lobitos. "Es verdad que en estos últimos años ha ido habiendo más oportunidades para las mujeres. Somos la mitad. La otra mitad sois vosotros, compañeros. Es importante que esto no se convierta en una lucha por la igualdad; tenemos que llegar a acuerdos. Si la sociedad es un desastre, está en nuestras manos cambiarla. Hasta ahora solo se nos habían abierto dos puertas: la de la cocina y el dormitorio", ha lamentado su discurso.

Precisamente, el premio a mejores efectos especiales ha recaído en Esther Ballesteros y Ana Rubio por su trabajo en Modelo 77, la demostración de que las mujeres se van afianzando en departamentos tradicionalmente masculinos. También dos mujeres y un hombre, Aitor Berenguer, Fabiola Ordoyo y Yasmina Praderas, han sido los ganadores de mejor sonido —otro departamento muy masculinizado— por As bestas. En la categoría de mejor dirección de producción, donde cada vez hay más presencia femenina, las cinco nominadas eran mujeres, y se lo ha acabado llevando Manuela Ocón por Modelo 77.

"Gracias por sacarnos del underground", ha agradecido Isaki Lacuesta, quien junto a Isa Campo y Fran Araújo ha coescrito el guion de Un año, una noche, basado en la novela de Ramón González sobre su experiencia en los atentados de Bataclan en París. En la categoría de Mejor película de animación, la Academia se ha arriesgado a premiar Unicorn Wars, del gallego Alberto Vázquez, que consigue su cuarta estatuilla gracias a una fábula antibélica sangrienta e irónica sobre un mundo en el que los osos amorosos y los unicornios luchan una guerra cruenta.

Telmo Irureta recoge su Goya a mejor actor revelación. (Reuters/Marcelo del Pozo)
Telmo Irureta recoge su Goya a mejor actor revelación. (Reuters/Marcelo del Pozo)

El premio que reconoce el trabajo de los actores primerizos ha recaído en Telmo Irureta, protagonista de La consagración de la primavera, la última cinta de Fernando Franco, que pasó por el Festival de San Sebastián. Este es el premio a "una representación de la sexualidad de las personas con discapacidad. Nosotros no solo existimos, sino que también follamos. Hagamos un cine más inclusivo y con cuerpos de todo tipo", ha pedido desde el escenario. En la categoría femenina, ha sido Laura Galán, la protagonista de Cerdita de Carlota Pereda, que había roto el folio en el que llevaba el discurso, y que agradeció el momento en 2017 en el que tomó un café con la directora de la película que comenzó su andadura internacional en Sundance.

La ganadora del Globo de Oro, Argentina, 1985, en la que Santiago Mitre resucita los juicios que llevaron a la plana mayor del ejército durante la dictadura argentina a la cárcel por las desapariciones de miles de opositores, sigue su camino dorado hacia el Oscar con parada en los Goya. Uno de los productores agradeció el premio a mejor película iberoamericana a Leo Messi, "porque hizo felices a muchos argentinos". En la categoría europea, ha sido La peor persona del mundo, del noruego Joachim Trier, que recogió el distribuidor de Elastica Films Enrique Costa, que reivindicó la labor de las distribuidoras independientes durante la pandemia, que fueron las que sostuvieron las maltrechas carteleras.

El segundo año en el que la Academia otorga el Goya internacional, ha sido Juliette Binoche, la gran diva francesa, la que ha recibido los aplausos de nuestra industria. La encargada de entregárselo ha sido Isabel Coixet, quien la dirigió en Nadie quiere la noche (2015). Después de agradecer en español, Binoche ha leído un discurso bastante poético, hablando de "la alquimia, la luz, el espíritu de los cuerpos en los rodajes", que es lo que le permite seguir trabajando como actriz, para terminar tarareando el Por qué te vas de Jeanette, banda sonora de Cría cuervos (1975) de Saura.

El compositor Olivier Arson recibe el Goya a la mejor música original. (EFE/José Manuel Vidal)
El compositor Olivier Arson recibe el Goya a la mejor música original. (EFE/José Manuel Vidal)

Declaraciones de amor al cine como esta se han ido sucediendo durante la ceremonia: "Laura, algún día comprenderás que llevarte al cine ha sido la mejor forma de demostrarte mi amor", le ha dedicado a su hija Elías León Siminiani, ganador del Goya a mejor cortometraje de ficción por Arquitectura emocional, 1959, una historia de amor y de diferencias de clase a través del urbanismo del Madrid franquista. Siempre ingenioso, Siminiani. En documental, el premio ha sido para Maldita, a Love Song to Sarajevo, de Amaia Remirez y Raúl de la Fuente, que han pedido en su discurso "más inversión en la Sanidad pública". En animación, ha sido Loop, de Pablo Polledri, la ganadora.

La Mejor música se la ha llevado Oliver Arson, por As bestas, mientras que Leiva se lo ha llevado por su canción en Sintiéndolo mucho. "Estamos viviendo un momento difícil, con mucha precariedad, y no puede ser que a la música solo puedan acceder las personas privilegiadas. Yo hasta hace poco hacía mi música desde mi habitación, pero quiero deciros que se puede llegar", ha animado a las nuevas generaciones. Uno de los números musicales de la gala ha sido el de Lolita en homenaje a su madre, Lola Flores, de cuyo nacimiento se cumple este 2023 un siglo. Lolita ha interpretado ¡Ay, pena, penita, pena!, de los compositores Quintero, León y Quiroga, el tema que da título a la película homónima de 1953, uno de los trabajos en el cine más conocidos de la cantaora. Otro momento fue el de Israel Fernández y Pablo López, que han reinterpretado Alegría de vivir, de Ray Heredia, precursor del movimiento Nuevo flamenco. La madrileña Bely Basarte ha interpretado el tema del in memoriam, con una versión del Me cuesta tanto olvidarte de Mecano.

El su primer discurso como presidente de la Academia, Méndez-Leite ha bromeado sobre cómo este año el cine español "no pide nada" y cómo todos los políticos estaban mezclados en la misma fila "en amor y compañía", y ha advertido que aunque en la gala no ha pretendido hacer reivindicaciones políticas, las harán "en los despachos en los próximos días". Y ha terminado pidiendo que "las pelis se vuelvan a llamar películas", es decir, que el cine vuelva a recuperar las mayúsculas.

La otra gran triunfadora ha sido Alauda Ruiz de Azúa, que ha recibido el bautismo goyesco a lo grande, llevándose el Goya a mejor dirección novel por Cinco lobitos "Muchísimas gracias a mi familia por haberme educado en el amor a la cultura, al cine, a la literatura, al arte, porque sois los culpables de que esté aquí". Su ópera prima se ha llevado, además, otros cuatro premios, entre ellos los dos de mejor interpretación femenina (protagonista y reparto) para Laia Costa y Susi Sánchez. "Es un privilegio vivir este momento", ha agradecido Costa. Cinco Lobitos ha conseguido tres Goya. La gran —e injustamente— olvidada de la noche, perjudicada por la pinza de As bestas y Cinco lobitos ha sido Alcarrás, de Carla Simón, a pesar de ser la primera mujer española que gana el Oso de Oro de Berlín, que se ha ido absolutamente de vacío.

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