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La valla publicitaria más antigua del mundo está en India y nadie sabe qué quiere decir Friday, 17 February 2023


Estamos en una isla en las salinas del Gran Rann de Kutch, en el borde occidental de la India. Aquí, la antigua ciudad portuaria de Dholavira permanece detenida sobre los pedazos de su propia historia. Se trata de una ciudad de más de 5.000 años de antigüedad, así que sus pedazos no son cualquier pedazo. Entre las calles que la conforman encontramos "uno de los asentamientos urbanos mejor conservados de la época en el sudeste asiático", según apunta la Unesco.

Aquí los investigadores han encontrado pozos escalonados y embalses que formaban un sofisticado sistema de gestión del agua, restos casi intactos de antiguas calles y bulevares bordeados por casas de diferentes tamaños, incluso restos de un taller de joyería. Sin embargo, de entre todos ellos, destaca algo menos llamativo, a priori, más mundano, pero uno de los descubrimientos más notables de la arqueología india: la valla publicitaria más antigua del mundo. Al menos, eso creen los expertos y hasta la fecha nada ha hecho pensar lo contrario.

Foto: Fuente: iStock
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Hasta ella llegaron por casualidad un equipo del Servicio Arqueológico del país comenzó a excavar a mediados de la década de 1990. Los arqueólogos se encontraban entonces llevando a cabo trabajos de reconocimiento en lo que se conoce como el centro sur de lo que algún día fue la civilización del Valle del Indo. De pronto, se toparon con una curiosa sorpresa.

Protegida por la madera

En la puerta norte de Dholavira, concretamente, encontraron dos cámaras que flanqueaban la puerta a ambos lados. Parecían espacios de almacenamiento, así que esperaban grandes cantidades de escombros que habría que tratar con cuidado.

Mientras separaban y limpiaban detenidamente cada piedra aparecieron pequeños destellos blancos. Allí estaba el letrero de Dholavira, pero aún no lo sabían. Podría ser cualquier cosa, cualquier mensaje. Pero había algo que les despistaba: el tamaño de lo que quiera que fuera aquello era enorme.

Después de una excavación minuciosa, encontraron 10 símbolos de más de medio metro cada uno. Estaban compuestos de múltiples piezas de yeso blanco, y con el contorno cubierto de madera. ¿Qué era aquello? "Una tabla de madera de 3,5 metros de largo, lo mismo que medía de ancho el umbral de la puerta norte. Parece haber estado atornillada a la fachada de dicha puerta, por lo que se veía desde la parte baja y media de la ciudad", aseguró entonces RS Bisht, quien dirigió la excavación del sitio a lo largo de la década de 1990 y principios de los dos mil.

Una civilización perdida

Los símbolos estaban notablemente bien conservados. Según Bisht la madera pudo haber sido la clave para soportar tan bien el paso del tiempo. No obstante, tras varios intentos, se llegó a la conclusión de que aquello era ilegible. Todo apuntaba a una escritura de la civilización del Valle del Indo, quienes alguna vez durante el neolítico ocuparon las tierras de lo que hoy es Afganistán, Pakistán e India. Vivieron miles de años, pero la escasez les llevó a la desaparición. Con ellos, también lo hizo su lenguaje.

Sellos en uso durante la época de la civilización del Indo, en los que pueden observarse símbolos y motivos de animales. (Britannica)
Sellos en uso durante la época de la civilización del Indo, en los que pueden observarse símbolos y motivos de animales. (Britannica)

Concluir que aquellos grandes símbolos formaban parte de una valla publicitaria, la más antigua de la historia. Por un lado, el yeso blanco brillante habría hecho que los símbolos fueran visibles desde la distancia, incluso de noche, cuando la luz de la antorcha se reflejaba en el mineral; por otro, la madera hacía que resaltaran sobre un fondo oscuro, además de protegerlos.

Los investigadores se preguntaron por qué el letrero estaba en una cámara junto a la puerta norte en lugar de sobre ella. Pero Bisht cree que un terremoto, un hecho común en la zona, podría haber sido el responsable del desprendimiento del cartel, después de lo cual los ciudadanos de Dholavira lo trasladaron con cuidado a un almacén junto a la puerta. Dos décadas después, nadie ha sido capaz aún de descifrarla. ¿Será posible algún día?

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