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El arma que paró a Putin será otra vez clave en la nueva ofensiva de Ucrania Tuesday, 21 February 2023

Rusia y Ucrania se preparan para nuevas ofensivas. Los primeros, amasando tropas, drones iraníes y blindados. Los segundos, añadiendo tanques, misiles y bombas planeadoras occidentales después de haber recuperado 8.500 kilómetros cuadrados de su territorio. La mayoría de los expertos calificó aquel contraataque como una jugada "impresionante" y "la mayor contraofensiva desde la Segunda Guerra Mundial". Su victoria contra todo pronóstico fue el producto del valor inquebrantable de los ucranianos y de una inteligente campaña de engaño en el sur del país, pero la piedra angular de su éxito fue sin duda una máquina de guerra llamada Himars. Ahora, estas baterías de misiles multiuso serán de nuevo la clave en la segunda parte de la guerra, tanto para la destrucción de las líneas logísticas rusas como en el apoyo de los nuevos blindados ucranianos.

Las últimas imágenes de DART antes morir estrellado

El Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad es un camión compacto con un lanzador capaz de utilizar diferentes tipos de misiles guiados por GPS para alcanzar objetivos a una distancia de hasta 80 kilómetros. Son extremadamente potentes. Pueden destruir edificios con una tormenta de fuego explosiva en cuestión de segundos. Y, lo más importante, son extremadamente rápidos de configurar y utilizar, capaces de estar listos para atacar en sólo unos minutos, disparar misiles en un instante para, inmediatamente después, cerrar rápidamente el kiosko para abandonar su posición, evitando ser objetivo del contraataque de un enemigo que, cuando puede reaccionar, se encuentra con que no hay nada a lo que atacar.

Policía ucraniana haciéndose un ‘selfie’ en un tanque ruso abandonado en Izium después de su reconquista. (Reuters/Gleb Garanich)
Policía ucraniana haciéndose un ‘selfie’ en un tanque ruso abandonado en Izium después de su reconquista. (Reuters/Gleb Garanich)

De hecho, esta sencilla experiencia de uso y su funcionamiento asistido por ordenador han sido un factor decisivo para que la operación de contraataque haya sido sorprendentemente rápida. A su vez, esto ha sido la culminación de una adaptación del ejército ucraniano a los Himars en tiempo récord, desde la entrega de la primera unidad hasta el primer impacto y, finalmente, este contraataque de vértigo que ha puesto a los rusos con los pies en polvorosa.

"Artillería para tontos"

Estados Unidos comenzó a enviar unidades Himars a Ucrania en junio. A finales de julio, el ejército ucraniano había desplegado 16 unidades. Sólo unos días después, el 3 de agosto, empezaron a aparecer múltiples informes que describían centros de mando y depósitos logísticos rusos totalmente destruidos por esta nueva capacidad ucraniana. Su ejército estaba causando estragos en todas las líneas rusas, cortando su capacidad de reabastecimiento. A finales de mes, estaba claro que las armas eran fundamentales para cambiar el rumbo de la guerra. Son tan eficaces y letales, de hecho, que el Ministerio de Defensa ruso, Sergei Shoigu, ordenó su destrucción como prioridad número uno.

Himars en posición de ataque. (US Army)
Himars en posición de ataque. (US Army)

Todo esto en cuestión de un par de meses, un plazo sorprendentemente corto para una arma tan sofisticada. Los operadores ucranianos nunca habían tenido experiencia con estos sistemas. Aunque sus artilleros estaban bien versados en el manejo de sus obuses y unidades de misiles tierra-aire de la era soviética, los Himars representaban una bestia completamente nueva para ellos. Y, a pesar de esta realidad, en pocas semanas estaban destrozando las posiciones rusas.

Como me contó por videoconferencia el teniente coronel del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos Jon O’Gorman—profesor militar de la Escuela de Guerra Naval de los Estados Unidos—la razón es bastante sencilla: "El Himars es artillería para tontos". O’Gorman—que también es oficial de artillería de campaña por su especialidad ocupacional militar—utilizó los Himars en Irak y Siria, donde fue jefe de apoyo de fuego durante la operación Inherent Resolve que terminó con ISIS. También supervisó unidades Himars en Afganistán, destruyendo posiciones talibanes en varios lugares.

Imagen del manual del primer sistema de control de tiro instalado en los MLRS americanos, el predecesor del Himars. (US Army)
Imagen del manual del primer sistema de control de tiro instalado en los MLRS americanos, el predecesor del Himars. (US Army)

O’Gorman afirma que el Himars es tan sencillo de manejar que cualquier persona podría hacerlo en poco tiempo. Si vas a ver los manuales en internet, me dice, parece complicado porque tiene muchos diales, conexiones y botones. "Tienes que conectar todos estos cables para las unidades de control, y tiene un montón de botones", describe O’Gorman. Afirma que en principio parece más complicado que un obús normal, que son bestias mecánicas más simples, pero la realidad es que la operación de seleccionar un objetivo y disparar en el Himars es comparativamente bastante fácil.

Disparar un obús típico—un arma que fue desarrollada inicialmente en el siglo XVI—requiere saber muchas cosas, describe. Básicamente, primero tienes que establecer una cuadrícula en un mapa, sabiendo dónde estás situado. Luego hay que obtener información sobre dónde está el objetivo dentro de esa cuadrícula a través de soldados o aviones de reconocimiento. Después de situar el objetivo en la cuadrícula, tienes que hacer muchos cálculos, resolviendo ecuaciones para crear una solución de disparo atendiendo a la dirección, la distancia de tiro y las condiciones atmosféricas, como la densidad del aire, la temperatura y el viento, todos ellos factores que afectan al curso de la munición en su camino hacia el objetivo.

Interior de un obús móvil ucraniano durante el ataque en la región de Donetsk  el 23 de agosto de 2022. (Reuters/Ammar Awad)
Interior de un obús móvil ucraniano durante el ataque en la región de Donetsk el 23 de agosto de 2022. (Reuters/Ammar Awad)

Estos cálculos te indican cómo apuntar el cañón, utilizando una serie de mandos y ruedas que activan un sistema mecánico o hidráulico para mover la pieza de artillería a la izquierda o a la derecha y hacia arriba o hacia abajo. A continuación, cargas el típico proyectil de 155 mm en el cañón, te preparas y disparas.

Normalmente, el primer disparo suele fallar. En ese momento obtienes un informe de reconocimiento que te dice cómo te has desviado del objetivo, lo que provoca otra serie de cálculos para corregir la trayectoria, repitiéndo el proceso tantas veces como sea necesario hasta que das en el blanco. El éxito depende de la experiencia del operador. Evidentemente, los obuses más nuevos también disponen de ordenadores de artillería que ayudan a calcular la trayectoria—dice O’Gorman—pero, al fin y al cabo, la mayoría de los proyectiles que se utilizan hoy en día no son más que bombas cinéticas tontas, trozos de metal que vuelan en una trayectoria parabólica larga. Todo ello requiere un duro trabajo y, a menudo, ensayo y error.

Artillero ucraniano preparando el tiro en un obús D-30 howitzer en el frente de Mykolaiv el 13 de agosto de 2022. (Reuters/Oleksandr Ratushniak)
Artillero ucraniano preparando el tiro en un obús D-30 howitzer en el frente de Mykolaiv el 13 de agosto de 2022. (Reuters/Oleksandr Ratushniak)

La experiencia del usuario de Himars

Con el Himars no hay que hacer cálculos gracias a su ordenador y al uso del GPS. No hay que medir el viento ni comprobar la temperatura. Sólo hay coordenadas de tiro exactas. En las unidades americanas ni siquiera tienes que introducir las coordenadas tú mismo en el sistema, señala O’Gorman: un centro de dirección de fuego las transmite a tu unidad Himars a través de un canal encriptado. Una vez que recibes las órdenes de disparar, sólo tienes que asegurarte de que el lanzador está apuntando en la dirección general del objetivo, asegurarte de que todo está conectado, asignar un número de misiles para ese disparo, levantar el seguro y hacer clic en disparar. "[Los operadores] sólo tienen que pulsar un botón y entonces los cohetes se lanzan", afirma. Digno de un videojuego.

En ese momento, el ordenador integrado en el cohete toma el control, guiándose mediante su unidad de GPS, pequeñas alas de control y giroscopios, hasta alcanzar su objetivo. A diferencia de los obuses, los Himars nunca fallan a no ser que ocurra algo fuera de lo normal, como una avería del misil. Pero, si las coordenadas del objetivo son correctas y todo sale bien, el 99,9% de las veces el objetivo estará frito antes de que el Himars vuelva a ponerse en marcha para irse con su música a otra parte.

Baterías de misiles Himars en acción. (US Army)
Baterías de misiles Himars en acción. (US Army)

Según Christina Valecillos —directora de comunicaciones del grupo de Misiles y Control de Fuego de Lockheed Martin, fabricante del Himars—, el sistema pasó por rigurosas pruebas de uso antes de entrar en servicio en 2005. "Trabajamos estrechamente con las Fuerzas Armadas para garantizar que el Himars cumpla con todos los requisitos de los clientes, incluidas las necesidades de los usuarios finales", me contó por correo electrónico. "El proceso incluyó pruebas de fuego real en el campo de tiro de misiles de White Sands, en Nuevo México, realizadas por soldados". Afirma que estas pruebas "recogen regularmente las sugerencias de los usuarios y los comentarios del cliente y de los usuarios finales para incorporarlos en futuras actualizaciones [del sistema]”.

La empresa no quiso revelar quién realizó las pruebas de usabilidad de Himars, más allá de decir que "los esfuerzos se completaron en colaboración con Lockheed Martin, nuestros proveedores, el Ejército de Estados Unidos y el Cuerpo de Marines de Estados Unidos". Valecillos afirma que se "se realizaron las pruebas operativas necesarias con unidades del Ejército para certificar el sistema".

Sistema de control de tiro CFCS dentro de la cabina un Himars. (Scott Tremblay)
Sistema de control de tiro CFCS dentro de la cabina un Himars. (Scott Tremblay)

El Laboratorio de Investigación del Ejército (ARL) norteamericano realiza sus propias pruebas de usabilidad, midiendo la facilidad con la que los usuarios pueden memorizar los diferentes procesos necesarios para hacer funcionar estas máquinas. En un informe de 95 páginas publicado en 1996—titulado "Evaluación de la eficacia del entrenamiento de un panel de control de fuego de MLRS utilizando una simulación interactiva distribuida"—el ARL muestra una metodología exhaustiva, midiendo múltiples parámetros de uso a lo largo de todo el proceso de prueba del primer sistema de control y puntería del predecesor del Himars, el Sistema de Cohetes de Lanzamiento Múltiple (MLRS). Allí debutó el primer sistema de control de fuego que ahora está en el Himars en una versión mejorada (Ucrania también está utilizando ahora diez MLRS en la guerra, donados por países de la OTAN). Desde entonces, el ARL ha publicado otros trabajos de investigación sobre pruebas de usabilidad, entre ellos éste de 2002, que básicamente ofrece las mismas conclusiones, generalmente positivas.

La evolución de la bestia

Según Ken Shirriff, el sistema de puntería del Himars evolucionó a partir del sistema de control y puntería (FCS en sus siglas en inglés) de 1996. Es, por ahora, la culminación de un largo linaje de dispositivos de artillería asistidos por ordenador.

Shirriff—un destacado experto en historia de la informática famoso por haber restaurado un ordenador de guía de las misiones Apolo—me contó que "las interfaces de usuario del Himars y del MLRS son esencialmente las mismas". El sistema de control de fuego pasó por varias revisiones: FCS (sistema de control de fuego), IFCS (FCS mejorado), UFCS (FCS universal) y CFCS (FCS común)".

El sistema de control de tiro Common Fire Control System. (US Army)
El sistema de control de tiro Common Fire Control System. (US Army)

La foto sobre estas líneas—tomada de una presentación no clasificada del coronel Chris Mills, director del Proyecto de Sistemas de Cohetes y Misiles de Precisión del ejército estadounidense—muestra el CFCS que, supuestamente, se puede encontrar ahora mismo dentro de los Himars que Ucrania está utilizando contra Rusia. "Fíjate en las teclas de función programables de color negro que rodean la pantalla y que apuntan a las etiquetas verdes de la misma", dice Sheriff. "La interfaz de usuario tiene un aspecto algo desagradable, con un montón de teclas de función programables pulsadas para moverse por los menús". Sin embargo, aunque la interfaz es fea, su eficacia en el campo de batalla es innegable.

Mirando uno de los informes de evaluación de la US Army, operar un Himars claramente no es tan sencillo como coger un iPhone y tocar los iconos. Pero eso también es parte de su naturaleza. Las teclas son muy similares a las que se pueden encontrar en los marcos que rodean las pantallas de otros sistemas militares, como en las cabinas de los aviones de combate, así como en los aviones y barcos civiles. En lugar de abstraer controles en capas de menús, estas teclas permiten un acceso rápido y directo a las variadas funciones de la máquina.

Motivación ucraniana

Pero, al final, como señala O’Gorman, la prueba de la facilidad de uso está en la rapidez de adaptación y la efectividad ucraniana. "El tiempo transcurrido entre la llegada de las unidades [Himars] y los primeros resultados de destrucción fue corto. Así que fueron bastante eficaces", afirma. “Según el Pentágono, destruyeron más de cien objetivos en los primeros días de uso de estos sistemas". Eso le indica que la experiencia de los artilleros ucranianos debió de ser similar a la que pasó él la primera vez que entró en una unidad Himars en Siria y el comandante de la unidad le enseñó su funcionamiento: "cuando ves la interfaz, las pantallas y todo eso, se explica sólo", me dice.

No mayor motivación para aprender que estar luchando a vida o muerte por los tuyos. En la imagen, un soldado ucraniano. (EFE)
No mayor motivación para aprender que estar luchando a vida o muerte por los tuyos. En la imagen, un soldado ucraniano. (EFE)

Para él, es evidente que los ucranianos lo han entendido todo aún más rápidamente, en un tiempo récord. En Estados Unidos, la formación para utilizar el Himars lleva meses, dice. Pero, con la motivación adecuada, y los ucranianos tienen de sobra, se tarda mucho menos. "Probablemente hayan usado soldados ucranianos que son expertos artilleros, por lo que conocen el proceso de una pieza de artillería o una pieza de mortero", señala, "convertir ese conocimiento en el uso del Himars no es un gran cambio".

Pero la motivación por sí sola no habría sido suficiente si los Himars fueran un arma difícil de usar. En última instancia, el éxito relámpago de las fuerzas ucranianas al adaptarse a este sistema y cambiar el rumbo de la guerra es el mejor testimonio de la eficacia contraintuitiva del Himars.


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