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Rusia mueve sus piezas para recuperar la iniciativa: jaque a Kiev en cuatro jugadas Monday, 06 February 2023


"Creemos que ya ha empezado". Con estas palabras, Volodímir Zelenski daba casi por estrenada la escalada rusa que lleva semanas anunciándose y en la que Rusia planea recuperar la iniciativa que perdió en la contraofensiva ucraniana. En las últimas semanas, las fuerzas rusas han intensificado los ataques de artillería y aumentado su capacidad militar para intentar cambiar el tablero de juego en Ucrania. Vladímir Putin podría adelantar la gran ofensiva que los analistas vaticinaban para primavera con cuatro piezas clave que persiguen el omnipresente objetivo del presidente ruso de controlar la región del Donbás.

Los informes más recientes apuntan a que Ucrania está en vísperas de una fase muy activa de la guerra después de un invierno con el frente estancado y con lentos avances como el de Soledar. La primera señal llegó por parte de la inteligencia ucraniana, que afirmó que Putin ha ordenado tomar la región de Luhansk y Donetsk antes de marzo. "Observamos que las fuerzas de ocupación rusas están redesplegando grupos de asalto, unidades, armas y equipos militares adicionales hacia el este", informó Andrii Cherniak, representante de la Dirección General de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania.

Foto: Soldados ucranianos, tras una ofensiva rusa en Zaporiyia. (Reuters/Stringer)
Los Leopard van hacia Ucrania y acabarán en el frente que no estás mirando

Putin podría hacer coincidir el inicio de la gran ofensiva con el primer aniversario de la invasión, el 24 de febrero. El mandatario ha escogido en otras ocasiones fechas conmemorativas para utilizarlas con fines políticos. La última, el 80 aniversario de la Batalla de Stalingrado y el fin de la Alemania nazi el 2 de febrero. "Es increíble, pero cierto. Estamos nuevamente amenazados por los tanques Leopard alemanes", dijo Putin, en referencia a los carros de combate que Occidente enviará a Ucrania. Los altos mandos militares ucranianos ya llevaban tiempo advirtiendo que el 24 de febrero sería una fecha clave para la ofensiva y cada vez hay más indicios de que podría serlo.

El propio Jens Stoltenberg, secretario general de la ONU, alertó de los últimos movimientos de Rusia para movilizar a los 300.000 reservistas que convocó el pasado septiembre. "Se están preparando para más guerra, que están movilizando más soldados, más de 200.000 y potencialmente incluso más que eso. Están adquiriendo activamente nuevas armas, más municiones, aumentando su propia producción, pero también adquiriendo más armas de otros estados autoritarios como Irán y Corea del Norte".

Los puntos calientes en el frente

Los últimos movimientos de Rusia confirman la tónica adoptada hasta ahora de aumentar la presión en frentes que, a pesar de no tener un gran valor estratégico, se han convertido en victorias simbólicas para los dos bandos. Una guerra de desgaste como la de Bajmut, pero que no distrae al Kremlin de otros objetivos como el eje Kreminna-Svatove para abrirse camino hacia Lugansk. Reiniciar la ofensiva antes del 24 de febrero no solo cumple con los deseos de Putin de celebrar a su manera aniversarios como el primero del inicio de la invasión, también permite tensar la cuerda contra una Ucrania sin los Leopard todavía operativos. Los analistas indican que es poco probable que Rusia consiga recuperar todos los territorios que perdió en la contraofensiva del verano pasado y los movimientos con los que juega Rusia no son, por ahora, un jaque mate a Zelenski. Pero sí una amenaza para las fuerzas ucranianas desgastadas después de un año de guerra.

Bajmut: la ‘trituradora de carne’ que nadie quiere abandonar

Rusia está movilizando a sus refuerzos y a las nuevas unidades a frentes como el de Vuledar, donde se ha registrado un aumento de los bombardeos. Sin embargo, todos los ojos están puestos en Bajmut, donde Rusia y Ucrania libran desde hace meses una batalla de desgaste para los dos ejércitos y que causa bajas diarias en los dos bandos. Los últimos informes de la inteligencia británica, así como los del Institute for the Study of War, sostienen que, por primera vez en meses, Bajmut podría caer bajo el dominio ruso. Esta sería la primera victoria significativa para el Kremlin después de las derrotas en frentes como el de Járkov, pero los analistas aclaran que su valor simbólico es limitado, como el de la disputada localidad de Soledar, en la región oriental de Donetsk.

En la pequeña ciudad minera se libró una intensa batalla que culminó con una victoria de Rusia, más simbólica que estratégica, pero que allanaba el camino hacia Bajmut. En esta ciudad, que el líder de Wagner, Yevgueni Prigozhin, describió como "una trituradora de carne" para los dos bandos, está centrando Rusia todos sus esfuerzos. De conquistarla, le abriría el camino hacia Kramatorsk y Sloviansk, los dos grandes bastiones ucranianos en la región de Donetsk. Los analistas, no obstante, afirman que la importancia militar de este territorio es escasa, aunque para Ucrania se ha convertido en un símbolo de resistencia.

Foto: ucrania-ejercito-frankenstein-resiste-bakmuth
Ucrania y el bazar de las armas: así resiste un ejército ‘Frankenstein’ en Bajmut

Por primera vez en meses, las fuerzas rusas parecen tener una ventaja en este frente y están atacando la ciudad desde tres direcciones diferentes, dejando la principal línea de suministro de Ucrania bajo una fuerte presión. A pesar de que Ucrania sostiene que las rutas de suministro clave para el ejército siguen bajo su control, Konrad Muzyka, director de Rochan Consulting y analista de defensa, afirma que estas rutas están sometidos al fuego ruso. "La situación general en el área de Bajmut se está deteriorando para los ucranianos", subraya.

El Grupo Wagner se ha convertido en un actor clave en esta batalla, y en los últimos meses aumentó el número de combatientes que fueron reclutados en centros penitenciarios de Rusia. Según Denys Yarolavskyi, comandante de una unidad ucraniana que opera en Bajmut, a los esfuerzos de los mercenarios se han unido las tropas regulares rusas bien entrenadas para aumentar las posibilidades de rodear la ciudad.

Cuantos más soldados, mejor

La estrategia muestra un cambio de rumbo de las fuerzas rusas desde el nombramiento de Valeri Gerasimov como jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, que hasta ahora habían centrado sus ofensivas en ataques de artillería y no tanto en la infantería. Los funcionarios ucranianos apuntan a una táctica para debilitar a sus fuerzas con oleadas de soldados y, a pesar de que están mejor entrenados, reconocieron que en ocasiones las fuerzas de Kiev se han visto abrumadas por el número de personas que se enfrentaron contra ellos. Michael Kofman, director de estudios rusos del instituto de investigación CNA, aclaró a The New York Times que esta situación puede obstaculizar las ofensivas de Ucrania en un futuro, sobre todo porque ya no tiene una ventaja en lo que respecta al número total de tropas.

El ministro de Defensa de Ucrania, Oleksii Reznikov, mostró su preocupación sobre la movilización de 300.000 reservistas que Putin anunció en septiembre y alertó que el número de efectivos podría ser mayor, hasta de 500.000. "No subestimamos a nuestro enemigo", dijo. A pesar de que no se ha hecho público un plan específico para el despliegue de estas tropas, Reznikov insiste en que la próxima ofensiva ya está en marcha.

Foto: Soldados ucranianos, en una maniobra militar cerca de la frontera de Ucrania y Bielorrusia, el 20 de enero de 2023. (Reuters/Gleb Garanich)
A Putin le quedan dos cartas en la manga para darle la vuelta al frente y ninguna es un as

En Luhansk, uno de los objetivos del presidente ruso para marzo, se han bloqueado los servicios de internet, en lo que se ha interpretado como un intento de mantener ocultos los despliegues de las fuerzas en el óblast. En febrero de 2022, la invasión fue anticipada por varias personas que publicaron vídeos en redes sociales de las primeras unidades del Kremlin llegando a Ucrania. En este caso, Rusia intentaría evitar que se repita para que no se puedan anticipar sus movimientos y estrategias en el frente.

Para esta nueva ofensiva, las fuerzas rusas pueden haber aprendido de errores estratégicos del pasado, y aumentar el número de efectivos. El ISW afirmó que Rusia ha elevado la edad de reclutamiento y ha recuperado divisiones militares que habían sido disueltas. Rusia elevará los efectivos de 1,15 millones a 1,5 millones en 2026, según los pronósticos. Además, los blogueros rusos afirmaron hace semanas que el presidente ruso convocaría una movilización total en las próximas semanas, aunque por ahora no ha habido indicios de que este anuncio sea inminente.

Sin embargo, Igor Strelkov, un bloguero ruso y exoficial de inteligencia, sostuvo que sí se llevará a cabo una segunda ola de movilización, aunque no sea total. "Nos veremos obligados a llevar a cabo la segunda, y tal vez la tercera ola. Para ganar en Ucrania, necesitaremos convocar al menos a otro medio millón de soldados", dijo en un artículo de The Guardian.

El eje Kreminna-Svatove

Los analistas militares y funcionarios ucranianos ponen el foco en Donetsk, Luhansk y Mariúpol, uno de los símbolos del horror de la guerra, como posibles frentes en los que Rusia podría reagruparse. No obstante, los expertos en inteligencia de código abierto (OSINT) y los blogueros rusos —que se han convertido en una de las voces más importantes en Rusia para explicar la guerra por la censura de los medios de comunicación— también alertan sobre la situación en Kreminna-Svatove. Las fuerzas ucranianas se han movido lentamente a esta ciudad, después de meses de ataques en pueblos de la zona para recuperar el territorio controlado por Rusia.

Soldados ucranianos en Kreminna, el 6 de enero de 2023. (Clodagh Kilcoyne/Reuters)
Soldados ucranianos en Kreminna, el 6 de enero de 2023. (Clodagh Kilcoyne/Reuters)

Los analistas OSINT apuntaron recientemente a que las fuerzas del Kremlin estarían preparando un contraataque desde este eje. Estas ciudades, así como Starobilsk, son indispensables para que Rusia pueda reagrupar sus fuerzas en Lugansk. Por el contrario, para Ucrania, conquistar este territorio marcaría el camino para asaltar las zonas ocupadas de Sievierodonetsk y Lysychansk. Además de ser un factor decisivo para el objetivo de Putin de conquistar el Donbás, también podría ser una estrategia para que las fuerzas de Kiev desplieguen más recursos en esta zona y rebajen su presencia en otros frentes del este de Ucrania, una táctica que ya utilizaron anteriormente cuando lanzaron la ofensiva en Járkov.

Los avances de Rusia en esta nueva ofensiva, sin embargo, no asegurarían una victoria en el Donbás después de las derrotas rusas en la segunda mitad de 2022. "No hay ninguna evidencia de que las fuerzas rusas hayan restaurado suficiente poder de combate para derrotar a las fuerzas de Ucrania en el este de Ucrania y capturar más de 11.300 kilómetros cuadrados del óblast de Donetsk desocupado (más del 42 por ciento del área total del territorio) antes de marzo, como supuestamente ordenó Putin", afirmó ISW.

La importancia del tiempo

La ofensiva prematura de la que alerta Ucrania perseguiría, teniendo en cuenta afirmaciones como la de ISW, jugar con el factor tiempo. Los países occidentales confirmaron el envío de los tanques Leopard a Ucrania después de la resistencia de Alemania, aunque no se espera que estén operativos hasta marzo o abril. La entrega y el entrenamiento de los soldados ucranianos, entre otros factores, son un proceso lento que Rusia podría aprovechar para lanzar su ofensiva antes de que Ucrania pueda utilizar los avanzados carros de combate.

En el caso de los soldados, es necesaria una capacitación no solo para la tripulación, sino también para las unidades de reparación y mantenimiento. Además, es necesario establecer una cadena de suministro y apoyo logístico."Los soldados ucranianos son conocidos como aprendices rápidos", dijo Oleksiy Melnyk, codirector del grupo de expertos del Centro Razumkov en Kiev.

Foto: EC Diseño
Un mensaje blindado de 60 toneladas para Vladímir Putin

Por otro lado, Estados Unidos confirmó el envío de los tanques Abrams, pero tardarán incluso más que los Leopard en llegar a Ucrania. Los 31 carros de combate tardarán meses en desplegarse y, a pesar de que eso permite una mayor capacitación y entrenamiento, todo indica a que los Abrams tendrán un peso menor en las ofensivas de 2023. El propio Zelenski destacó, después de la confirmación del envío de los Leopard, que "la clave ahora es la velocidad y el volumen", en referencia a los 300 tanques que sostiene que necesita para recuperar sus territorios.

Las primeras informaciones apuntan que Ucrania recibiría entre 100 y 150 tanques, la mitad de lo que Zelenski afirma que necesita, pero que sigue reforzando las capacidades militares de Ucrania. Sin embargo, antes de la llegada de los tanques, Ucrania tendrá que mover sus piezas para compensar los cuatro movimientos que jugaría Rusia.

Mientras que los analistas militares recomiendan a las fuerzas de Kiev que tiren la toalla en Bajmut para no desgastar todavía más a las tropas y que se centren en otros frentes como el de Zaporiyia, para Ucrania esta ciudad sigue siendo una victoria simbólica que todavía no ha abandonado. Después de la contraofensiva del verano pasado, en la que recuperaron territorios como el de Járkov y Jersón, las fuerzas podrían seguir ahora la estrategia de aguante ante una temprana escalada rusa. "Estamos en vísperas de una fase muy activa. Tanto febrero como marzo serán intensivos", alertó Andriy Yusov, portavoz departamento de inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania.

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