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Rosario Villajos gana el Biblioteca Breve Monday, 06 February 2023

Rosario Villajos gana el Biblioteca Breve

Con ‘La educación física’, una novela de iniciación que traza un retrato generacional a través de una adolescente de 16 años


La escritora Rosario Villajos (Córdoba, 1978) es la ganadora del Premio Biblioteca Breve de novela, dotado con 30.000 euros y que falló este lunes en Barcelona su 65 edición. Se lo adjudicó por unanimidad gracias a ‘La educación física’, una novela de iniciación que protagoniza una joven de 16 años a través de la cual se retrata a una generación y que presentó bajo el seudónimo de Bombyx Mori.

El jurado destacó en su fallo cómo la novela ganadora «se sirve de una narrativa que explora su propia identidad a través del cuerpo y que, al hacerlo, recoge el sentir de una generación y la convierte en una experiencia a la vez única y universal». También como la narración ganadora «sintoniza con este momento de necesaria reflexión en torno a cuestiones de género».

Ambientada a principios de los años noventa del siglo pasado, ‘La educación física’ «es una novela sobre el descubrimiento del propio cuerpo, sobre la educación que heredamos pero también sobre la que no recibimos», anticipa su autora, que había publicado antes otras tres novelas, una de ellas gráfica.

Para Villajos, «la escritura es un ajuste de cuentas con el pasado, una forma de despegarme de lo que me hace daño». «En este caso, del rencor acumulado no solo hacia los hombres, a los que consideraba a la vez obstáculos y el objetivo de mi bienestar, sino también hacia mí misma por haberlos puesto en el centro de todo durante mi juventud, como si fuera andadores de vida y felicidad».

«No creo en la autoficción», advierte Villajos para despejar dudas y aclarar que no hay autobiografía. «Creo que todo es ficción, hasta lo que parece más autobiográfico. La memoria es selectiva y engañosa. Creo que es más importante la interpretación que se hace de la memoria que la memoria misma».

Según sus editores, la novela de Villajos «dibuja el retrato de una chica marcada por una relación complicada con su propio cuerpo y por el rencor hacia un mundo empeñado en convertirla en culpable por el hecho de ser mujer, y pone en evidencia los relatos sobre los que se construyen los valores de toda una generación».

«Desde el título pone sobre la mesa una de las asignaturas pendientes de nuestra sociedad, y lo hace desde la voz narrativa de una adolescente que explora su identidad a través del cuerpo, recogiendo el sentir de una generación y convirtiéndolo en una experiencia universal», destacan los editores.

La novela es también el retrato de una familia obrera en la España de provincias, realizado a través de la mirada de Catalina, que con 16 años «ve como su entrada en la adolescencia supone una fuente inesperada y conflictos con los demás, especialmente con sus padres, que insisten en tratarla como una niña al entender que el hecho de convertirse en mujer es un problema y optan por un control férreo de todo lo que hace su hija».

Los hombres miran a Catalina, como objeto de deseo cuando ella intenta parecer lo menos sensual y «femenina» posible para no despertar el deseo de nadie. Incluso entre sus propios amigos se considera «rara». Todos parecen exigirle algo que Catalina es incapaz de ofrecerles. Da igual lo que haga o no haga: nunca está a la altura de lo que se espera de ella.

Batalla corporal

El jurado elogió «la pericia literaria» con la que Rosario Villajos «traslada en esta novela aquella educación sentimental con la que Flaubert retrataba la vida y época de un joven burgués del siglo XIX al terreno de lo físico y defiende que el cuerpo es el campo donde se liberan todas las batallas, donde se dirime quienes somos y también donde se reflejan los miedos las tensiones y las violencias de una época».

«No soy tan osada como para hacerle un guiño a Flaubert y en ningún momento pensé en el contenido de su novela, pero sí en el título y en la etiqueta sentimental y emocional que se nos ha colocado culturalmente a las mujeres», precisa la autora.

«Se habla mucho de la poca educación emocional de los hombres, pero apenas se habla de la educación corporal de las mujeres y quería saber de dónde procedía todo ese pudor y toda esa ignorancia, eso que no nos impide reconocer un pene dibujado en una pared, pero sí saber qué forma tiene tu propia vulva» agrega.

Formada en Bellas Artes, Villajos dedicó su infancia «exclusivamente a dibujar, leer y ver películas». «Mi súper poder consiste en hacer dibujos con pelo en la ducha. Gran parte de mi trabajo artístico tiene la marca de lo efímero y escatológico; de lo que no podrá ser reciclado ni restaurado», explica de sí misma la escritora y artista plástica.

«Fui una de esas adolescentes que repitió curso y que no sacaba buenas notas. Y si alguna vez las sacaba, sospechaban que había copiado puesto que nadie me había visto tomar apuntes durante las clases, ironiza Villajos. Ha trabajado en la industria musical, cinematográfica, artística, cultural y hostelera. Su primera obra publicada fue la novela gráfica ‘Face’ (2017), a la que siguieron las novelas ‘Ramona’ (2019) y ‘La muela’ (2021).

Estudiante y trabajadora nómada, como tantos miembros de su generación, Villajos ha vivido en Córdoba, Sevilla, Granada, Barcelona, Montpellier, y Londres. Actualmente reside en Madrid donde compagina la escritura con un trabajo en tecnología de la información.

El jurado que premió a Villajos estuvo formado por Pilar Eusamio, Pere Gimferrer, Inés Martín Rodrigo, la editora Elena Ramírez e Isaac Rosa, ganador de la pasada edición de este veterano galardón al que se habían presentado un total de 702 originales.

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