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Sunak apuesta por un Silicon Valley británico para impulsar el crecimiento económico Wednesday, 08 February 2023


La reorganización de Gabinete para recuperar el control de la narrativa es una palanca clásica a la que todos los inquilinos de Downing Street recurren en momentos de crisis. Y Rishi Sunak no es una excepción. Eso sí, fiel a su estilo de evitar confrontación, en esta ocasión, no ha habido despidos. El ‘premier’ apostó este martes, en su lugar, por una reorganización de sillas, creando cuatro nuevos ministerios con los que refleja su ambición personal para potenciar la ciencia e innovación y convertir al Reino Unido en un ‘Silicon Valley’ al otro lado del Atlántico.

El Departamento de Estrategia Comercial, Energética e Industrial se ha dividido para crear un departamento de energía especial titulado ‘Seguridad Energética y Cero Neto’. Se inaugura el Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología; el de Comercio Internacional se fusiona con empresas; y finalmente se aglutina Cultura, Medios y Deportes.

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A largo plazo, los cambios pueden dar sus frutos y ayudar a que la administración funcione de manera más eficiente. El problema es que Sunak no cuenta con demasiado tiempo. Quedan solo dieciocho meses para las próximas elecciones generales y muchos conservadores consideran que la renovación es tan solo una distracción en un momento en que se necesitan pruebas contundentes de que el Gobierno está funcionando, algo tremendamente cuestionado en medio de todas las huelgas.

Asimismo, con una economía más que debilitada, la mayoría de los parlamentarios ‘tories’ apuestan más bien por actuar sobre la carga fiscal, en lugar de la ciencia, como respuesta a una deuda pública que roza ya el 100 % del Producto Interior Bruto. Por lo tanto, lejos de calmar los ánimos, Sunak ha dado más munición a los que consideran que no existe un plan adecuado para el crecimiento.

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Este precisamente es el argumento que defiende ahora Liz Truss. Tras su breve paso por Downing Street, la ex ‘premier’ regresó a la escena política el pasado domingo con un incendiario artículo en The Telegraph donde culpa a la "ortodoxia" del Ministerio de Economía, de otros países y de sectores del propio Partido Conservador de haber hecho descarrilar su mandato.

El gran problema para Sunak es que las palabras de su predecesora, que apenas estuvo 49 días en el cargo, son capaces aún de seguir creando ruido. Un ruido innecesario que desvía la atención. Al igual que los viajes de Boris Johnson a Ucrania y Estados Unidos. Si ellos siguen acaparando titulares, solo hay una lectura: el actual inquilino del Número 10 no consigue imponer su propia marca personal.

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Su misión más inmediata, la de calmar los mercados, la logró prácticamente el primer día que se mudó a Downing Street el pasado mes de octubre. Frente al polémico plan fiscal que había implantado la fugaz Liz Truss, con la reducción de impuestos más radical desde 1972, la llegada de Sunak estabilizó la libra y con ello también los ánimos dentro del Partido Conservador.

El problema es que no ha logrado avanzar más. Solo el 27% de los votantes que respaldaron a los conservadores en 2019 creen que lo está haciendo bien, frente al 72% que no cree que continúe como primer ministro después de las próximas elecciones generales, según el último sondeo publicado por The Times.

Foto: El centro financiero de Londres, archivo. (EFE/ANDY RAIN)
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Los propios aliados del inquilino del Número 10 confiesan en privado que esperaban para los 100 primeros días de mandato un rebote en las encuestas y el hecho de que la narrativa pesimista esté comenzando a establecerse les preocupa.

Su plan económico (que incluye subida de impuestos y congelación de salarios para el sector público) sí está dando sus frutos. Después de que la inflación alcanzara en octubre el 11,1%, el índice más alto en 41 años, en diciembre logró bajar 10,5%. No es mucho, pero sí significativo. Los analistas vaticinan además que puede reducirse a la mitad justo a tiempo para las próximas elecciones generales.

Sin embargo, Sunak no acaba de conectar con el electorado. Los ciudadanos le ven más "íntegro" comparado con Boris Johnson, pero el hecho de que tenga más dinero que la mismísima familia real (está casado con la hija del Bill Gates indio) y que cuente con un seguro médico privado, no juega a su favor en un momento en el que Reino Unido ha registrado la mayor protesta laboral en la última década por el incremento del coste de vida y las esperas en urgencias hayan llegado un máximo histórico de hasta 12 horas en algunos hospitales de Inglaterra.

Por su parte, los críticos dentro de sus propias filas le acusan de ser un ‘primer ministro submarino’. Le ven demasiado débil y el hecho de que quiera evitar conflictos en la Cámara de los Comunes en lugar de enfrentarse a los rebeldes da munición también a la oposición laborista de Keir Starmer en los debates parlamentarios.

En el último retiro de Chequers, la casa de campo que se pone a disposición del primer ministro, el estratega Isaac Levido —que ha organizado la gran parte de las exitosas campañas de la formación— dijo a los ministros que aún no estaba todo perdido y que el 20% del electorado aún se muestra indeciso ante el líder de la oposición, que desde luego nada tiene que ver con el carismático Tony Blair. Si la economía prospera, los ‘tories’ quizá tengan aún oportunidades.

Foto: El primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak. (Reuters/Toby Melville)
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En este sentido, el debate más extendido en Westminster es si van camino de repetir el escenario de 1992 o 1997. En el primer caso, el entonces líder conservador John Major se convirtió en el único primer ministro que, estando 20 puntos por detrás en las encuestas, consiguió luego ganar los comicios a pesar del agotamiento de la formación. Pero cinco años más tarde, perdió por una victoria tan aplastante que su partido estuvo fuera del poder durante tres mandatos.

La difícil tarea de inyectar algo de optimismo recae ahora en Greg Hands a quien el primer ministro nombraba este martes nuevo presidente del Partido Conservador, tras expulsar el mes pasado a Nadhim Zahawi por haber incumplido el código ministerial a raíz de un escándalo por irregularidades fiscales durante su etapa como responsable de Finanzas.

En su día, Hands fue un gran defensor de la permanencia del Reino Unido en la UE. Sin embargo, genera respeto entre las filas por sus largos años de experiencia ministerial y siempre ha tenido estrecha relación con Sunak, que votó por el Brexit. Lo que necesita precisamente ahora el primer ministro es tener gente de confianza a su alrededor. Gente crítica, pero de confianza, para recuperar el control de una narrativa antes de que sea ya demasiado tarde.

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