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La trágica historia de un niño que encontró una cápsula radiactiva y la metió dentro de la casa Monday, 13 February 2023


Hace poco causó revuelo la pérdida de una diminuta cápsula radiactiva en Australia, que por suerte y para alivio de muchos acabó siendo encontrada. A raíz de este hecho tan comentado, muchos usuarios han recordado en Internet otras historias de este tipo, y por desgracia algunas de ellas acabaron mucho peor.

Una de las más impactantes y trágicas tuvo lugar en Ciudad de México hace ya más de 60 años, en 1962, pero lo que ocurrió fue tan triste que aún sigue resonando entre quienes escuchan esta tragedia que asoló a una familia entera como consecuencia de una acción inocente y fortuita por parte del hijo.

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La familia estaba formada por el padre, la madre, un niño de 10 años y una niña de 2 años. Además, la madre estaba embarazada en aquel momento, esperando un tercer hijo. La familia se había mudado hacía poco a una casa en Ciudad de México, y poco después también se trasladaría con ellos la abuela paterna.

El desarrollo de la tragedia

El origen de la desgracia es el siguiente: nada más llegar a la nueva casa, el niño encontró una cápsula radiactiva industrial de Cobalto-60 y la llevó a casa, sin imaginar el gran peligro de este objeto. A día de hoy aún no está claro cómo se hizo con ella, y los testimonios difieren: hay versiones que cuentan que la encontró en un vertedero, y otras que dicen que se topó con ella en algún solar o campo del vecindario. Sin embargo, el informe médico de la época sostiene que la cápsula radiactiva ya estaba en el patio de la casa cuando la familia se mudó, y que se les pidió que la mantuviesen y vigilasen, aunque sin explicarles exactamente la naturaleza del objeto.

La cápsula provocó que los miembros de la familia quedasen expuestos a la radiación

En cualquier caso, parece que el niño tuvo la cápsula en uno de los bolsillos de su pantalón durante varios días, hasta que el 1 de abril la madre la cogió y la guardó en un armario de la cocina. Aunque los vasos que también guardaban en ese armario se fueron oscureciendo como consecuencia de la radiación emitida, parece que no sospecharon que algo grave estaba ocurriendo. El terrible efecto de la radiación llegó muy pronto, ya que el niño falleció el día 29 de abril.

Pero la tragedia familiar no acabaría ahí. El 19 de julio, cuando seguían llorando la pérdida del hijo, fue la madre (embarazada de seis meses) quien murió como consecuencia de los efectos de la radiación. Fue entonces cuando por fin descubrieron la cápsula y la retiraron del armario, pero el daño ya estaba hecho. Al mes siguiente, el 18 de agosto, la hija de 2 años perdió la vida. Y la abuela paterna, que vivía con ellos desde el mes de abril y había sido testigo de todas aquellas horribles desgracias, también acabó sucumbiendo el 15 de octubre.

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Por lo tanto, el único superviviente de la familia fue el padre. Aunque lógicamente también sufrió contaminación por radiación, parece que su exposición fue menor porque trabajaba fuera de casa y no pasó tanto tiempo cerca de la maldita cápsula del armario de la cocina. Sin embargo, es probable que sobrevivir fuese aún más doloroso para él, ya que perdió a toda su familia como consecuencia de esta fatalidad.

Esta terrible historia nos recuerda lo peligrosa que puede ser la radiación, y el cuidado que hay que tener para no quedar expuestos a ella. Además, también resulta injusto y frustrante pensar en que nunca se encontró (o no se quiso encontrar) al verdadero responsable de esta desdicha, aquel que dejó donde no debía una cápsula radiactiva en ese estado y provocó la muerte de esas personas, y que debió haber pagado por ello.

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