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El plan de China para acabar con la guerra que no le sirve ni a Rusia ni a Ucrania Friday, 24 February 2023


China pretende la complicada tarea de convertirse en el centro desde un costado. En el primer aniversario de la Guerra de Ucrania, Pekín ha sacado un plan de paz de 12 puntos para enseñarle al mundo que su modelo de superpotencia, frente al modelo estadounidense y occidental, apuesta por el entendimiento. Sus diplomáticos y medios afines llevan días repitiendo machaconamente eso y comparando lo que ellos venden como un pacifismo militante de siglos con el modelo americano que exporta guerras y muertes por todo el mundo.

Pekín se sabe internamente que sería el único actor que puede cambiar el curso diplomático de este conflicto. Por dos principales razones: Rusia aceptaría de buen grado su papel mediador y a Ucrania no le queda más remedio que aceptarlo, o al menos no dar un portazo, para no echarse al tercer gigante militar encima.

El plan China parece perfectamente viable en todo menos en un detalle: es un plan de paz que no le sirve a Ucrania ni a Rusia porque no dice nada sobre qué hacer con los territorios rusos ya conquistados, en un ejercicio de ambigüedad estudiada típica de Pekín. ¿Un primer paso para convencerles de sentarse a la mesa?

Foto: El presidente ruso, Vladímir Putin, se reúne con el presidente chino, Xi Jinping, en Pekín. (Reuters/Sputnik/Aleksey Druzhinin)
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“Todas las partes deben ser racionales y actuar con moderación, evitar avivar las llamas y agravar las tensiones, y evitar que la crisis se deteriore aún más o incluso que se salga de control. Todas las partes deben apoyar a Rusia y Ucrania para trabajar en la misma dirección y reanudar el diálogo directo lo más rápido posible, para reducir gradualmente la tensión y, en última instancia, alcanzar un alto el fuego integral”, son varios de los puntos del plan chino.

¿Razonable? Desde luego equidistante. Hay que apoyar a Rusia y Ucrania, dice Pekín. Cuando ya hay decenas de miles de muertos bajo tierra, miles de heridos y de prisioneros, ciudades enteras hechas escombros y, sobre todo, territorios ya ocupados por Rusia en territorio ucraniano, el problema no es avivar las llamas sino depurar responsabilidades y decidir si la soberanía territorial de la que habla Pekín es la de antes del 24 de febrero de 2022 o la del 24 de febrero del 2023.

Foto: Vitaly Oleksenko, soldado desplegado en el Donbás. (Fermín Torrano)
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Eso no lo aclara, como no aclara otras cosas importantes. En términos de esa Segunda Guerra Mundial que tanto se recuerda en estos tiempos, el proyecto chino es como si el 1 de septiembre de 1940 alguien hubiera presentando un plan de paz entre nazis y el resto de Europa apelando a la paz, igualando agresores que agredidos y sin explicar qué va a pasar con los territorios ocupados en Francia, Polonia, Holanda…

¿Pero en qué consiste el plan chino? Estos son los 12 puntos:

1. Respetar la soberanía de todos los territorios. China no explica si el Donbás, anexionado por Rusia tras la conquista militar y un falso referéndum se considera territorio ucraniano o ruso. O si Crimea, anexionada en la guerra de 2014, esté en lado de Moscú o de Kiev. O si toda esa zona “rusófona” europea es para Pekín territorio ruso.

Si China cree lo segundo, y ofrece un plan a Ucrania que sea que acepte que su territorio pasa a Rusia por cuestiones de apoyo popular, sienta un peligroso precedente y se mete un tiro en el pie. El precedente es que hay en las Repúblicas Bálticas y Moldavia problemas también con comunidades de origen ruso. ¿Puede Moscú reclamar todos esos territorios? El tiro en el pie es que si China acepta que la pertenencia o no a un país depende de la voluntad de sus ciudadanos debería aceptar el resultado que saliera de una hipotética consulta en Taiwán.

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En todo caso, el Gobierno ucraniano ya ha asegurado que no aceptará perder un centímetro de su territorio.

2. Abandonar la mentalidad de la Guerra Fría. China aplica este punto solo en dirección a Occidente, apuntando que la respuesta frente a Rusia ha sido una de bloques, pero no a sus propias posiciones. Para China, la mentalidad de Guerra Fría es que Europa, Estados Unidos y sus aliados se opongan a una invasión en sus fronteras y no que su Gobierno, que dice en el punto 1 apostar por el respeto de la soberanía territorial, acepté un ataque unilateral de una nación a otra para “desnazificarla”.

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3, 4, 5 y 6. China habla de cese de hostilidades, retomar las conversaciones de paz, resolver la crisis humanitaria y proteger a civiles y prisiones de guerra. Todos parecen puntos razonables para finalizar el conflicto.

7. Salvaguardar las plantas nucleares. Pekín ha repetido desde el inicio que el tema nuclear es una línea roja y ha dado siempre un tirón de orejas moderado a Moscú cuando saca a pasear sus amenazas de apretar el botón que haga saltar todo por los aires. El ejército ruso lleva ya casi un año con el control de la central nuclear de Zaporiyia. Pekín le recuerda que “China se opone a los ataques armados contra plantas de energía nuclear u otras instalaciones nucleares pacíficas, y pide a todas las partes que cumplan con el derecho internacional, incluida la Convención sobre Seguridad Nuclear (CNS), y eviten resueltamente los accidentes nucleares provocados por el hombre”.

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8. Reducción de riesgos estratégicos. “No se deben usar armas nucleares y no se deben librar guerras nucleares”, dice Pekín que insiste en que esa es una línea roja.

9. Facilitar la exportación de grano. Un punto en el que Turquía ha jugado un papel importante hasta ahora con los únicos acuerdos importantes conseguidos y que China reclama como básico. De nuevo, la Guerra de Ucrania está afectando al crecimiento global y eso, a quien hoy más afecta, es a China.

10. Parar las sanciones unilaterales. “Los países relevantes deben dejar de abusar de las sanciones unilaterales y la ‘jurisdicción de brazo largo’ contra otros países, a fin de hacer su parte en la reducción de la crisis de Ucrania y crear condiciones para que los países en desarrollo hagan crecer sus economías y mejoren las vidas de sus pueblos”.

China exige que los "países relevantes" dejen de presionar a terceros, pero no aclara si también se incluye ella entre los países relevantes que ejercen presiones. La votación de ayer de la ONU que exigía la retirada de las tropas rusas de Ucrania volvió a sacar a relucir los dos bloques ideológicos de esa nueva Guerra Fría a la que hacía referencia Pekín en el punto 2 de su plan de paz. Entre los 7 votos en contra y las 32 abstenciones está la más cercana esfera global de Moscú y Pekín.
Además, habla de las economías emergentes. La Guerra de Rusia está siendo un problema en esa "diplomacia" comercial China que le ha llevado a convertirse en una superpotencia y el mayor socio comercial de la aldea global.

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11. Mantener estables las cadenas industriales y de suministro. “Todas las partes deben mantener seriamente el sistema económico mundial existente y oponerse al uso de la economía mundial como herramienta o arma con fines políticos. Se necesitan esfuerzos conjuntos para mitigar los efectos secundarios de la crisis y evitar que interrumpa la cooperación internacional en energía, finanzas, comercio y transporte de alimentos y socave la recuperación económica mundial”.

China reprende aquí a Estados Unidos. La guerra más importante que están librando ambos países es la de los chips. Pekín recuerda que Estados Unidos está incumpliendo normas de libre comercio con sus políticas restrictivas frente a China en este campo. La pandemia y la Guerra de Ucrania han ralentizado el plan más importante de Xi Jinping: la Ruta de la Seda desde la que China aspira a comerciar con todo el globo.

12. Promover la reconstrucción posconflicto. El último punto dice que “la comunidad internacional debe tomar medidas para apoyar la reconstrucción. China está lista para brindar asistencia y desempeñar un papel constructivo en este esfuerzo”.

El plan China es una salida diplomática del único actor internacional que hoy parece con capacidad de que ambas partes negocien. Pero tiene debilidades desde la parte ucraniana. Iguala agresor con agredido y no dice que hacer con los territorios conquistados por Rusia. Algunos ven en el plan un lavado de cara y otros analistas lo entienden como un primer paso para alcanzar acuerdos. China mantienen esa estudiada ambivalencia que al final apunta siempre al mismo sitio: el culpable es Estados Unidos.

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