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Hasta que una chica siciliana dijo no, si un hombre te violaba te casabas con él Wednesday, 01 March 2023

Han pasado solo 41 años, nada más.

Hasta el 5 de septiembre de 1981, en Italia la ley reconocía el delito de honor, así que, cuando un hombre asesinaba a una mujer tras descubrir que esta tenía “relaciones carnales ilegítimas”, se consideraba que había actuado en defensa de su honra y se le aplicaba un atenuante. Y hasta esa fecha también existía el llamado matrimonio reparador, que permitía que un agresor sexual se librara de ir a la cárcel si su víctima aceptaba casarse con él.

Todo eso cambió con un no. Con el no rotundo que salió de la garganta de una chica siciliana de 17 años.

Franca Viola, la mujer siciliana que dijo no al matrimonio reparador con su violador.

Esa chica no fue la primera en Italia en negarse a aceptar una boda reparadora con su violador, a pesar de que eso suponía entonces un estigma profundo para la víctima. Pero su caso, a diferencia de todos los demás, alcanzó una enorme repercusión mediática. No por lo monstruosa que resultaba la legislación sobre matrimonio reparador, sino porque esa chica de 17 años se atrevió a desafiar a la mafia.

El tipo que la había violado era miembro de Cosa Nostra, y lo que desató la atención de los medios de comunicación fue que esa chica osara plantarse ante el crimen organizado y se negara a desposarse con el mafioso que la había agredido sexualmente. Lo heroico entonces no era que una mujer se atreviera a negarse a aceptar un matrimonio reparador, sino que le plantara cara al crimen organizado.

La escritora napolitana Viola Ardone se ha inspirado en ese no que cambió para siempre el destino de las mujeres en Italia para escribir La decisión (Seix Barral), una novela que recrea de manera fidedigna el ambiente asfixiante que a principios de los años 70 aún se vivía en la Sicilia rural, donde las mujeres estaban oprimidas por la familia, la traición e incluso la ley. Donde las niñas, cuando comenzaban a menstruar, eran obligadas a dejar la escuela y a renunciar a prácticamente cualquier actividad fuera de su casa. Y donde, si una mujer era violada, el modo de lavar su honra manchada y la de su familia era casándose con su agresor.

Portada de ‘La decisión’, el libro de Viola Ardone que novela el caso de una joven siciliana que se niega a un matrimonio reparador.
Portada de ‘La decisión’, el libro de Viola Ardone que novela el caso de una joven siciliana que se niega a un matrimonio reparador.

“Hay algunos noes que son pan comido, y otros que tienen un precio muy alto. El mío lo he pagado entero, y conmigo, mi familia. Durante mucho tiempo me sentí sola, juzgada, equivocada, aunque hoy sé que tenía razón y que bien está lo que bien acaba”, sentencia la protagonista de La decisión.

El personaje literario creado por Ardone se llama Oliva Denaro, pero en él resuenan poderosos los ecos de una mujer de carne y hueso: la siciliana Franca Viola. Fue ella la primera mujer en Italia cuyo no en redondo a aceptar un matrimonio reparador acaparó titulares. “El suyo fue el primer proceso público en Italia sobre el cuerpo de la mujer”, en palabras de Viola Ardone.

El matrimonio reparador era una figura legal nacida en los tiempos del fascismo y recogida en el artículo 544 del Código Italiano de Procedimiento Criminal. Establecía que, si una mujer sufría violencia sexual (lo que en la época la condenaba a la marginación de por vida por haber perdido la virginidad sin estar casada), podía salvar su honra y la de su familia si aceptaba casarse con su agresor, quien de ese modo evitaba tener que rendir cuentas de sus actos ante la Justicia. El matrimonio reparador se consideraba que restituía el honor perdido de la mujer agredida, al precio de que el delito que había sufrido quedara sin castigo y su agresor, convertido en su esposo.

Franca Viola, símbolo en Italia de la lucha contra el machismo.
Franca Viola, símbolo en Italia de la lucha contra el machismo.

“Es increíble, pero esa ley estaba pensada para proteger a la mujer”, nos cuenta Viola Ardone. “Si la mujer había sido agredida sexualmente y había perdido, a consecuencia de eso, la virginidad, se consideraba que permitiéndole casarse con su violador al menos se le daba una solución, porque, si no, estaba condenada a quedarse sola porque nadie habría querido desposarla”.

Daba igual que la víctima de la agresión sexual fuera menor de edad. De hecho, Franca Viola estaba a punto de cumplir 17 años cuando el 26 de diciembre de 1965 fue secuestrada por un tal Filippo Melodia, el sobrino de un mafioso local y con quien Franca Viola había estado ennoviada una temporada. Hasta que el tipo fue detenido por pertenencia a organización criminal y la chica optó por romper el compromiso.

La encerró primero en una cabaña a las afueras del pueblo, donde la violó, y luego la recluyó en casa de su hermana. Estuvo en total ocho días

Melodia decidió entonces que se saldría con la suya sí o sí. Con la ayuda de una docena de amigos se presentó en casa de Franca Viola y, tras agredir a la madre de esta, se llevó a la chica por la fuerza. La encerró primero en una cabaña a las afueras del pueblo, donde la violó, y luego la recluyó en casa de su hermana. La joven estuvo en total ocho días cautiva.

Franca Viola aún estaba secuestrada cuando la familia de Melodia se puso en contacto, el 1 de enero, con su padre. Le pusieron al corriente de la situación y le ofrecieron un matrimonio reparador para salvar la honra de su hija. En un principio, los progenitores de Franca aceptaron el apaño. Hasta que al día siguiente, el día 2, la policía liberó a Franca y detuvo a Melodia y a sus cómplices.

Filippo Melodia, en primer plano, junto a algunos de sus cómplices en el secuestro de Franca Viola.
Filippo Melodia, en primer plano, junto a algunos de sus cómplices en el secuestro de Franca Viola.

Franca se negó desde el primer momento a aceptar el matrimonio reparador con su violador, contando con el apoyo primero de su padre y después también de su madre. Así que Melodia fue juzgado por agresión sexual. Y, aunque sus abogados basaron su defensa en tratar de desacreditar a Franca, asegurando que la chica estaba al corriente de los planes de Melodia y los aprobaba, no coló. Fue condenado a 11 años de cárcel y sus cómplices, a cinco años y dos meses de prisión cada uno.

Pero aún tuvieron que pasar 16 años desde que Franca Viola fuera agredida sexualmente para que el 5 de agosto de 1981 fuera derogado el infame artículo 544 del Código Penal italiano que admitía el matrimonio reparador. Y solo en 1996 la violación dejó de ser considerada en Italia un delito contra la moral para convertirse en un delito contra la persona. Otro dato: hasta 1962 no hubo en Italia mujeres magistradas, se consideraba que la menstruación alteraba su capacidad de juicio.

Tuvieron que pasar 16 años desde que Franca Viola fuera agredida sexualmente para que el 5 de agosto de 1981 fuera derogado el artículo 544

“Todas las revoluciones empiezan porque alguien dice ‘no’. Y dice ‘no’ porque llega un punto en el que es incapaz de decir ‘sí’. Seguro que Mahsa Amini, la chica de 22 años que murió en Irán tras ser detenida por no llevar velo, no pensaba que iba a desencadenar la oleada de protestas que ha desencadenado. El ‘no’ es una conquista personal que acaba convirtiéndose en revolución, pero no nace como acto heroico”, opina Viola Ardone.

Aún existe en 20 países

La protagonista de su libro, de hecho, no es una heroína, no es una rebelde. “Quería que fuera una chica normal para mostrar que todas podemos decir ‘no’. La protagonista de mi libro es una chica tímida, que respeta las normas que le dicta su madre: camina por la calle con la mirada baja, se cubre con un velo cuando va a la iglesia… Por eso cuando la violan no entiende qué ha hecho mal. Y dice ‘no’ porque no es capaz de decir otro ‘sí”.

Todavía hay 20 países en el mundo que permiten que un violador esquive la cárcel si su víctima acepta casarse con él. El último informe del Fondo de la Población de Naciones Unidas, titulado My body is my own (Mi cuerpo es mío), así lo pone de relieve. Entre los países que aún mantienen el matrimonio reparador la ONU señala a Argelia, Angola, Bolivia, Eritrea, Irak, Filipinas, República Dominicana, Rusia, Siria, Toga, Venezuela…

Y a la lista también hay que sumar Qatar. Ahí está la mexicana Paola Schietekat, quien llegó a Doha en febrero de 2020 para trabajar para el gobierno qatarí en la organización del Mundial de Fútbol 2022. Después de un año y medio viviendo en ese país del Golfo Pérsico, fue víctima de una agresión sexual. Pero cuando acudió a presentar una denuncia, el caso se volvió en su contra: fue acusada de "sexo extramarital", un delito bajo la ley islámica de la sharia.

A una mexicana que fue agredida en Qatar se le impuso una condena de 7 años de prisión y 100 latigazos o casarse con su agresor

A la joven, de 27 años, se le impuso una condena de 7 años de prisión y 100 latigazos o la posibilidad de evitar esa pena si se casaba con su agresor. Sólo la presión mediática internacional le permitió evitar cualquiera de las dos penas y regresar a México.

“Hay chicas italianas jóvenes que han leído mi libro y que me dicen que todavía se reconocen en él. Me dicen que se sienten juzgadas por los otros por su modo de vestir, que sienten miedo cuando caminan solas por la calle…. Italia ha cambiado mucho desde los tiempos del matrimonio reparador, pero aún queda mucho por hacer. Sólo hay que ver el número de mujeres asesinadas por violencia machista”, subraya Viola Ardone.

No es casualidad que la protagonista de La decisión se llame Oliva Denaro, nombre compuesto por las mismas letras que el de la escritora Viola Ardone pero ordenadas de modo diferente. “Porque Oliva Denaro soy yo, Oliva Denaro somos todas”.


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