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Hace 5.000 años, ya te podías tomar una cerveza fría y una ración de ‘pescaíto’ en el bar Friday, 24 February 2023


Un bar es un local al que uno va a tomarse unas cervezas bien frías y a picotear algo, generalmente en compañía de amigos.

Pues bien: hace casi 5.000 años, nada menos que en el año 2700 a. C., en el sur de Mesopotamia ya existían bares. Y, ¡sorpresa!: eran prácticamente iguales a los de hoy en día. Hasta servían cerveza fría y raciones de pescaíto.

En la antigua Lagash, una ciudad sumeria situada en el sureste de lo que hoy es Irak, a medio camino entre los ríos Tigris y Éufrates, un equipo formado por arqueólogos de las universidades de Pensilvania y de Pisa ha encontrado los restos de la taberna más antigua del mundo de la que se tiene constancia.

Y, no, no era una tasca de mala muerte. Era un pedazo de bar en toda regla. Tenía un amplio patio en el que poder comer y beber. Bancos para sentarse. Una rudimentaria nevera para conservar los alimentos y mantener frías las bebidas, sobre todo las cervezas. Un horno de grandes dimensiones en el que cocinar. Y, junto al horno, varias estanterías en las que se acumulaban platos de comida ya listos para ser servidos.

La rudimentaria nevera de hace 5.000 años encontrada en el bar de Lagash. (Lagash Archaeological Project)
La rudimentaria nevera de hace 5.000 años encontrada en el bar de Lagash. (Lagash Archaeological Project)

“Era como un McDonald’s de hace 5.000 años: tenían la comida ya preparada, a punto para ser despachada”, asegura a El Confidencial Holly Pittman, profesora de Humanidades y de Historia del Arte en la Universidad de Pensilvania, directora del proyecto arqueológico de Lagash y comisaria de la sección de Oriente Medio del Penn Museum. “En los estantes próximos al horno hemos encontrado 150 cuencos con forma cónica con restos de comida, con pieles y espinas de pescado, y restos de huesos que parecen ser de pollo”.

La cerveza se da por descontado que no faltaba. Al fin y al cabo, era la principal bebida de los sumerios, a la que ellos llamaban kash. “En esa época, en el sur de Mesopotamia, todo el mundo bebía cerveza todo el tiempo”, nos cuenta la profesora Pittman. No solo se han encontrado numerosas tablillas sumerias con recetas de cerveza, sino que el propio equipo de arqueólogos ha descubierto en Lagash restos de lo que podría ser una destilería de esa bebida.

Un gran botijo bajo tierra

En ese bar del año 2700 a. C, la cerveza se servía fría. La taberna contaba con una primitiva nevera que permitía conservar los alimentos y mantener las bebidas frescas. Consistía en un gran recipiente de forma esférica realizado con trozos de cerámica y hueco en su interior. Estaba situado bajo tierra, a excepción de una boca superior que se encontraba a ras del suelo y a través de la cual se metían y sacaban los alimentos y las bebidas. Alrededor de ese arcaico frigorífico seguramente había agua, así que funcionaba como un gigantesco botijo bajo tierra, para entendernos.

Cerca de donde se encontraba la taberna, los arqueólogos han hallado también los restos de un antiguo taller de producción de cerámica. La hipótesis que se abre camino es que la gente que trabajaba en ese taller seguramente iba a comer a la taberna. Como los que hoy trabajan en un polígono industrial y van a comer al restaurante de la zona.

"En el fondo, las vidas de las personas que vivían en Lagash hace 5.000 años no eran muy distintas de las nuestras"

La mayoría de las viviendas familiares de Lagash contaban con un pequeño horno para cocinar. Pero los arqueólogos sospechan que lo habitual era que al mediodía, en medio de la jornada laboral, los habitantes de la ciudad almorzaran en tabernas. “También en la Antigua Roma la gente al mediodía no comía en sus casas, sino en tabernas. Pensamos que en Lagash era igual”, nos cuenta Pittman. “En el fondo, las vidas de las personas que vivían allí hace 5.000 años no eran muy distintas de las nuestras. La gente al final es gente, las ciudades son ciudades: la gente comía, trabajaba, criaba a los hijos; las ciudades tenían calles, tenían baños”.

Además, de las tres grandes ciudades que hace 5.000 años existían en el sur de Mesopotamia, Lagash (hoy conocida como Tell al-Hiba) era la más vasta: abarcaba una superficie de unos cuatro kilómetros de largo por unos dos de ancho. “Probablemente, era el centro religioso y político de la zona y una de las urbes más pobladas. Es difícil calcular cuánta gente vivía allí, estimamos que decenas de miles, lo que supone una cifra importante para la época”, asegura Pittman.

Excavaciones arqueológicas en Lagash, donde se emplean modernas tecnologías. (Lagash Archaeological Project)
Excavaciones arqueológicas en Lagash, donde se emplean modernas tecnologías. (Lagash Archaeological Project)

De la importancia de Lagash en el tercer milenio (entre los años 3000 y 2001 a. C.) dan cuenta los templos, palacios y edificios administrativos de importancia arquitectónica que se han encontrado en la zona. Pero a Pittman y a su equipo lo que les interesa es saber cómo vivía la gente de a pie, los hombres y mujeres normales y corrientes, y conocer cómo era la organización social y económica de la ciudad.

El descubrimiento de la taberna de Lagash podría sugerir la existencia hace cinco milenios de una clase media en la ciudad. “Puede ser, eso es lo que estamos intentando averiguar”, afirma la directora de las excavaciones.

El bar acabó echando el cierre

La taberna, no se sabe por qué, en un momento dado fue abandonada. Los arqueólogos no han encontrado en ella signos de destrucción; simplemente, un día debió de echar el cierre, y quedó todo tal y como estaba. “Es solo una hipótesis, pero creemos que lo que pudo ocurrir es que la zona en la que se encontraba la taberna cambiara de uso y que el bar cerrara por eso”, aventura la profesora Pittman.

El descubrimiento en Lagash de un bar de hace 5.000 años ha sorprendido a los propios arqueólogos. De hecho, cuando el magnetómetro con el que trabajan lanzó una señal muy fuerte de que en la zona había restos de combustión, los investigadores pensaron que se toparían con los restos de un horno para cocer cerámica. Pero, al excavar, descubrieron un horno de grandes dimensiones para cocinar. Y con el bar más antiguo que se conoce.

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