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Villanueva: "El Hospital de Villalba se gestiona de forma privada, pero es de titularidad pública. Eso no es privatizar" Friday, 24 February 2023


El debate acerca de la sanidad pública está ganando intensidad. Las polémicas en torno a su supuesta privatización, la huelga de la atención primaria en Madrid o la manifestación celebrada el pasado 12 de febrero ocupan algunos de los titulares más llamativos de los últimos meses y ponen sobre la mesa la encrucijada que atraviesa el sistema sanitario.

A ello se suma la complicada readaptación de la sanidad pública tras la crisis sanitaria provocada por la pandemia y la saturación que está experimentando la privada, así como la necesaria transformación del sistema en el actual entorno digital. De todos estos aspectos hablamos con Marta Villanueva, directora general del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS), entidad que tiene entre sus objetivos la colaboración entre la sanidad privada y la pública.

PREGUNTA. ¿Cómo evalúa la crispación en torno a la sanidad pública?

RESPUESTA. Desde la fundación abogamos por una normalización de la sanidad privada en el sistema sanitario, teniendo en cuenta que cerca del 25% de la población decide tener un doble aseguramiento. Entendemos que debemos ser capaces de tener un sistema integrado con una sanidad pública muy potente, fuerte, robusta y, sobre todo, bien gestionada y eficiente. Y una sanidad privada de excelencia, en el más amplio sentido de la palabra, que dé respuesta a lo que demandan los pacientes que deciden ese doble aseguramiento.

P. Parece que hay muchas dudas en torno a los hospitales de la Comunidad de Madrid. Un ejemplo es la polémica, surgida a raíz de los últimos premios Goya, en torno a si el Hospital de Villalba es público o privado…

R. Este hospital está en el marco del modelo concesional. Es decir, es de titularidad pública y se decide, en aras de la eficiencia del sistema, hacer una gestión privada. Eso no es privatizar.

P. ¿Son entonces mejores los resultados?

R. Este modelo conceptualmente ha demostrado de manera objetiva unos excelentes resultados sanitarios y en salud, no solamente en términos económicos, sino en experiencia de paciente y en listas de espera. Por ejemplo, el hospital de Villalba se caracteriza por tener los mejores tiempos de espera para pasar por un quirófano.

P. ¿Es un modelo deseable?

R. Los datos corroboran la conveniencia de la colaboración público-privada. Donde la pública no pueda llegar, ahí debe estar la privada en pro del paciente. Se trata de que el acceso del paciente al sistema sanitario sea natural, de calidad, de excelencia y que no tenga que sufrir las dificultades a las que pudiera llegar solo con la pública. Es una colaboración que debe existir desde la visión de la eficiencia y desde la de dar al paciente lo mejor.

"La sanidad debiera estar orientada al paciente y por encima de este debate político ideológico"

P. ¿Pero se está privatizando la sanidad con este modelo?

R. Este modelo se puede tender a utilizar en mayor o menor medida en función de las necesidades de los hospitales públicos en un momento dado. No significa que esos hospitales públicos se estén privatizando, sino que se ha decidido de manera libre que los gestione la privada porque es el modelo de máxima eficiencia.

P. En su opinión, ¿es un debate real o ideológico?

R. No voy a negar el debate, está en boca de todos; pero, a la vez, hay un fuerte y potente componente ideológico. No es deseable, porque la sanidad no debiera tener colores. Lo peor que le pasa a nuestro sistema sanitario es la politización que sufre, que está impidiendo, entorpeciendo y poniendo trabas a que se pongan medidas que faciliten la colaboración entre ambos sistemas. La sanidad debiera estar orientada al paciente y a su mejor atención, y por encima de todo este debate político ideológico.

P. ¿Es incompatible defender la sanidad pública y, al mismo tiempo, defender la privada?

R. En absoluto. Todos somos sanidad pública. Desde Fundación IDIS abogamos por una sanidad pública fuerte y sólida, que cumpla criterios de equidad, acceso, universalidad… Es lo que marca la Ley General de Sanidad. Al mismo tiempo, y no es incompatible, impulsamos y ponemos en valor una sanidad privada excelente que sea complementaria y esté integrada en el sistema mediante la normalización de su actividad.

Marta Villanueva, directora general Fundación IDIS. (Nina Prodanova)
Marta Villanueva, directora general Fundación IDIS. (Nina Prodanova)

P. ¿Cómo se puede trabajar la colaboración público-privada en este contexto?

R. Se trata de tener altura de miras. Sin atavismos, prejuicios o cortapisas. De pensar en el paciente, porque todos somos o seremos antes o después pacientes. Como sociedad civil, queremos lo mejor para el sistema sanitario, que al fin y al cabo sufragamos todos. En los tiempos que corren es muy anacrónico cercenar la colaboración en cualquier ámbito, y muy especialmente en la salud y en la sanidad.

P. Habla de en los tiempos que corren. ¿Se refiere a la situación tras la pandemia?

R. Sí, acabamos de vivir un momento muy dramático en el que hemos entendido que era crucial la colaboración y cooperación, tanto desde el punto de vista asistencial como asegurador y de la industria farmacológica y tecnológica. Que tenemos que unirnos todos a una.

P. Se cumplen ahora tres años de la irrupción del covid. ¿En qué situación han quedado la sanidad pública y privada tras ese tsunami?

R. La pública está pasando por momentos muy difíciles y complejos. Hay razones muy diferentes: sociodemográficas, estructurales, de cómo está gobernada, de profesionales… Estamos asistiendo a una situación de insuficiencia. La atención primaria, que es la puerta de entrada al sistema, está desbordada; hay falta de recursos y los servicios de urgencia se encuentran en una situación muy complicada, derivada de la crisis de la primaria. Hay muchas demoras, listas de espera…

P. ¿Realmente esto es achacable a la pandemia?

R. Ha influido en todo lo vinculado a la prevención y cuidado de la salud. Se ha producido una acumulación de pruebas diagnósticas no realizadas, ha fallado la prevención, nos estamos encontrando con patologías en una fase de desarrollo más avanzada que si se hubieran detectado antes. Sí, realmente la pandemia ha contribuido al desbordamiento de esta situación.

P. Y, a río revuelto… Porque la sanidad privada parece haberse fortalecido tras la pandemia…

R. La privada no tiene el objetivo de crecer por el colapso de la pública. Es verdad que está creciendo, y también lo están haciendo las pólizas de seguro de salud, porque los miembros de la sociedad civil no encuentran un lugar donde les atiendan, no hallan un espacio donde acceder a que un facultativo pueda hacer una detección de una determinada patología. Por eso se busca una fórmula para que alguien en el sistema sanitario les pueda mirar y atender.

P. ¿Y eso no está produciendo una saturación en la sanidad privada?

R. Sí, se está produciendo cierta saturación porque la privada, por un tema de responsabilidad, está sumando a muchos pacientes que no encuentran esa vía de entrada en la pública. Es una situación que se tiene que clarificar de alguna manera. Sobre todo, teniendo en cuenta que la sociedad civil defiende claramente la colaboración público-privada, según se ve en el informe Continuidad asistencial y paciente único, que acabamos de presentar.

"El 85% de la población opina que es positivo recibir un tratamiento o hacerse pruebas en la sanidad pública o en la privada indistintamente"

P. ¿Qué datos se ofrecen en el informe?

R. Muestran que un 90,2% de los españoles considera fundamental impulsar esta colaboración. Y el 85% opina que es positivo recibir un tratamiento o hacerse pruebas indistintamente en la sanidad pública o en la privada con tan de que te atiendan. Es de Perogrullo, de sentido común.

P. ¿Qué es la continuidad asistencial?

R. Lo dice la misma palabra: continuidad. Se trata de que no haya ruptura, de que todo en el sistema sanitario fluya de manera natural porque los procesos y estructuras estén bien formuladas. Y de eso el paciente no tiene que no enterarse, no tiene que sufrir las rupturas asistenciales, que es lo que está pasando ahora.

P. ¿Nos lo concreta un poco más?

R. Hablamos de una serie de procesos que, de forma integrada, ofrecen al paciente la asistencia sanitaria que precisa con independencia del sistema sanitario donde se encuentra o de su lugar de residencia. La continuidad asistencial no es una opción, sino una obligación que impacta directamente en un derecho de los pacientes: el de transitar libremente por el sistema sanitario buscando una solución cuando tenemos un problema médico. Y no encontrarnos con muros, barreras y brechas en el sistema.

P. Ustedes hablan de puntos de ruptura. ¿Cuáles son?

R. Lo más destacado es la falta de integración en cuanto a personalización, prevención y trazabilidad. La historia clínica está compartimentada y eso supone que cada vez que vas a un facultativo le tienes que contar la historia de tu vida. Eso es discontinuidad asistencial. Duplicidad de citas, de pruebas, no poder acceder a los tratamientos innovadores… Lo vemos, por ejemplo, en el cáncer de mama, especialmente cuando hay una interacción en el sistema público y el privado.

P. ¿Qué proponen?

R. Abogamos por la creación de comités mixtos por áreas sanitarias con fines terapéuticos y de investigación, facilitando la dispensación del tratamiento o la inclusión en un ensayo clínico a partir de evidencias clínicas. Que sean los profesionales sanitarios los que pongan encima de la mesa la casuística de un determinado paciente, de la pública a la privada y viceversa, y que entre ellos debatan, basados en la evidencia, cuál sería la mejor solución terapéutica o la mejor prueba diagnóstica.

P. Eso ya funciona con los comités de tumores, tanto en la privada como en la pública. ¿Proponen que también se dé interacción entre los facultativos de una y otra? ¿Cómo sería esa logística?

R. Es difícil, pero no imposible. La idea sería plantear comités mixtos adonde no lleves a todos los pacientes, sino a aquellos que tienen la necesidad de cruzar de un sistema a otro sin tener que sufrir el calvario de una senda nueva en un sistema que no conoce. Porque sucede que, al traspasar de la sanidad privada a la pública con fines de continuidad terapéutica, puedes encontrarte con que se pone en tela de juicio el abordaje, el tratamiento que has recibido…

P. Pero esto no es siempre así, también se hace ese paso de la privada a la pública sin obstáculos…

R. Pero eso es porque esos profesionales así lo han decidido. En el sistema sanitario hay personas, y esas personas pueden decidir de manera autónoma y por sentido común facilitar la continuidad al paciente. Pero no hay una estructura, un protocolo, para que esa continuidad se dé de manera natural.

Marta Villanueva, directora general Fundación IDIS. (Nina Prodanova)
Marta Villanueva, directora general Fundación IDIS. (Nina Prodanova)

P. Hablan también de estrategia de planes de prevención y de promoción de la salud…

R. Esto es salud pública. Según una investigación publicada en Lancet en 2022 y financiada por la Fundación Bill Gates, el 44,4% de los cánceres podrían prevenirse si se utilizaran herramientas de prevención. Creemos que podría ser una propuesta compartir pruebas diagnósticas entre la pública y la privada. Se trata de promover la salud de manera integrada, compartiendo datos de manera interoperable, y todo gestionado desde la administración pública.

P. Big data, inteligencia artificial, la tecnología para ello ya está ahí…

R. Estamos en el camino. De hecho, vamos a lanzar la primera plataforma de interoperabilidad de la historia clínica de la sanidad privada a nivel nacional. A partir de ahí, tenemos que seguir construyendo estándares y normas que nos permitan encontrar fórmulas de compartición que faciliten una estrategia compacta de prevención y salud pública.

P. Otra propuesta son los grupos multidisciplinares de apoyo. ¿En qué consisten?

R. Es importante generar protocolos, estructuras y grupos de profesionales sanitarios con una secuencia lógica. Pensemos en el cáncer de mama: además de oncólogos, patólogos, radiólogos… la paciente debe contar con nutricionista, psicooncólogo, fisioterapeuta, y tal vez después necesite cardiólogo u otra especialidad. Lo que buscamos es que, de manera homogénea, se hagan estructuras multidisciplinares con distintos facultativos que trabajen de manera coordinada y con comunicación fluida en pro del seguimiento de los pacientes.

P. Este tipo de cooperación multidisciplinar está cada vez más extendido…

R. Está más avanzado con los comités de tumores. Pero en IDIS creemos que se debe protocolizar más y que el paciente sienta que la secuencia de los profesionales que le atienden tiene un orden lógico, y que su difícil viaje por el sistema sanitario no es un problema.

P. El paciente siempre en primer lugar…

R. Tenemos el derecho de ser propietarios de nuestra historia clínica y de compartirla, así como de tener una trazabilidad desde que nacemos hasta que morimos, con independencia del sistema sanitario en el que estemos y de nuestro lugar de residencia.

P. En este sentido, puede ser de ayuda el Reglamento Europeo de Datos Sanitarios.

R. Va a ayudar muchísimo a que se acometa lo más rápido posible. Pero tengamos en cuenta que es un proyecto de largo recorrido, porque es muy difícil estandarizar los criterios para toda Europa. Ahora mismo está en debate en la Comisión Europea y está previsto que ese espacio único de datos sanitarios se pueda implementar en 2024.

P. ¿Y su trasposición a nivel nacional?

R. No va a ser algo inminente. Pero lo importante es que Europa no diferencia la titularidad sanitaria, sino que dice que el paciente es único e indivisible y que hay que hacer una única historia clínica del paciente por acto sanitario. A Europa le da igual la titularidad. Este reglamento nos va a dar cobertura de actuación y una regulación muy compacta que nos va a ayudar a calmar el discurso demagógico y a hacer un proceso de integración.

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