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He vuelto a probar eMule y Torrent, pero eso no es lo que debería preocupar a Netflix Friday, 24 February 2023


Todo el mundo dice que quiere irse de Netflix y muchos ya han señalado cuál será el camino de huida: volver a sitios como eMule, Ares o Torrent. Las plataformas de intercambio de archivos entre pares (p2p) tuvieron sus años de gloria hace algo más de dos décadas, hasta que poco a poco fueron sepultadas, precisamente, por el mundo del streaming. Frente a todos los contratiempos que tenían aquellos programas, Spotify o Netflix ofrecían un modelo más cómodo y a un precio más que razonable: podías suscribirte por menos de lo que costaba comprar un CD o alquilar un par de películas en el videoclub.

Solo en España, las descargas ilegales llevan siete años en caída libre —prácticamente, el mismo tiempo desde que llegó Netflix al país—, según el Observatorio de la piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales. Sin embargo, entre los que hasta ahora eran los clientes de Netflix hay quien asegura que volverán al mundo de la piratería. De hecho, las búsquedas de eMule en Google se han disparado en los últimos días.

Foto: Foto: EFE/Christian Monterrosa.
Netflix no sabe dónde vives: el nuevo agujero en su plan contra las cuentas compartidas

Una vez acostumbrados a un entorno sencillo de usar y con alta resolución, ¿es tan fácil volver a usar eMule como si nada? He estado unos días haciendo este viaje al pasado para comprobarlo, aunque me temo que la mayor amenaza para el streaming convencional no puede veinr por ahí.

Viaje a eMule en 2023

Si usabas internet hace algo más de 10 años, las plataformas como eMule o Ares no necesitan presentación. Si no es así, tienes que saber que fueron unos programas del tipo p2p (peer to peer), que no es otra cosa que intercambiar archivos entre los usuarios. Es decir, el software es el punto de encuentro entre personas que pueden subir contenido —generalmente música y cine— que almacenara en su ordenador y, al mismo tiempo, descargar lo que tuvieran otras personas en los suyos. En aquel momento, por cierto, ni la industria cinematográfica ni la musical ofrecían una alternativa digital que fuera atractiva económicamente. Solo hay que recordar que comprar un disco en iTunes tenía prácticamente el mismo coste que hacerlo en físico, entre los 10 y 15 euros.

La cuestión es que volver a abrir eMule en mi portátil ha sido lo más parecido a usar una máquina del tiempo. Las interfaces son exactamente las mismas que hace 10 años, cuando los dejé de usar y, según he visto ahora, cuando dejó de tener actualizaciones oficiales. Tras abrir el programa, han bastado unos segundos para dar con un problema que seguro que han tenido que afrontar quienes han intentado volver a usar este programa: había olvidado completamente su funcionamiento.

El tiempo no pasa en eMule.
El tiempo no pasa en eMule.

Cuando he ido a hacer una búsqueda, me he dado cuenta de que necesitaba conectarme a una serie de servidores, así que he tenido que indagar para ver cuáles podían ser más útiles o fiables. No es un proceso muy intuitivo, así que si no tienes ciertos conocimientos de informática, es un proceso que no vas a poder completar por ti solo y te va a tocar ver un par de tutoriales. Una vez lo consigues, el mecanismo es más simple: buscar, descargar la opción que más te convenza y reproducirla.

Sea como sea, lo más sorprendente de la experiencia ha sido descubrir que sigue habiendo comunidades activas de eMule. "Soy consumidor de películas antiguas y eMule es la única plataforma que sigue teniendo todo, también novedades, que se suben nada más estrenarse", defiende Daniel, usuario que nunca ha dejado de usar el programa de p2p y recalca los puntos en los que ha cambiado. "Antes podías estar tres semanas para bajar una película, pero ahora son minutos y, además, el contenido es de calidad, puedes elegir hasta varios tipos de definición. Hay películas que pueden pesar hasta 10 gigas, y eso que hay menos servidores. Yo no me encuentro ya contenidos falsos con el mismo título, ni virus, ni nada por el estilo".

Daniel, eso sí, tiene claro que "no va a haber una vuelta al uso masivo de eMule", tanto porque muchas personas no saben que se sigue usando como por las dificultades técnicas que acarrea. "Las descargas por Telegram están muy de moda y mucha gente tira de ahí, porque es más fácil", sugiere. Es más, el informe mencionado señalaba que la aplicación de mensajería "ha aumentado significativamente su uso".

Foto: (EFE/Sedat Suna)
"Yo ya no pago". La nueva amenaza de Netflix son sus propios clientes cabreados (y eMule)

También cabe mencionar el caso del protocolo BitTorrrent, seguramente el que más ha mantenido mejor el tirón con el paso del tiempo. Es la herramienta que ha permitido el desarrollo de plataformas como Popcorn Time —cerrada en enero de 2022— o Stremio, donde muchos han visto el relevo de la primera. En ambos casos, se permite el visionado de película y series en varios idiomas de audio y subtítulos, sin tener que pasar por el trámite de descargar un contenido que, quizá, no vayas a volver a ver nunca. Además, aunque haya que conectarse con determinados servidores, la interfaz es bastante intuitiva y ayuda (bastante) a agilizar el proceso.

Aun así, me cuesta pensar que, acostumbrados a tener todo en un par de clics, vaya a haber mucha gente que vaya a pasar este proceso. "Los modelos de suscripción han venido para quedarse. Estamos enganchados. Además de estar perseguido, la piratería es incómoda y menos accesible. Al final, es más cómodo pagar por una suscripción, porque aunque no se pueda compartir, sigue siendo un precio económico", cuenta Judith Clares, directora del grado en Comunicación de la UOC y especialista en distribución audiovisual. Sin embargo, el mundo del p2p no es la única alternativa —ni tampoco la más atractiva— a la que están mirando los rebotados con Netflix.

Pagar por piratería

Plex ha sido una de las plataformas estrella para ver contenidos en streaming, aunque su modelo es distinto al de programas como eMule. En su caso, ofrece un catálogo de 50.000 películas y series de forma gratuita —ni siquiera hace falta registrarse, pero hay publicidad—, aunque es raro encontrar grandes títulos. Además, permite el visionado de unos 250 de canales de televisión, casi todos en inglés. Pero nada de eso es lo que ha hecho más atractivo de este proyecto, que ya tiene 16 millones de usuarios y cada vez levanta más interés en España.

Lo más atractivo de la plataforma es la creación de servidores privados mediante Plex Media Server, donde no hay una biblioteca común en la que cualquiera pueda buscar un contenido determinado, sino que funciona mediante comparimentos estancos. Es decir, tú puedes crear un entorno y subir tus películas, pero solo pueden entrar a ella aquellos usuarios a los que has invitado. Lo mismo ocurre cuando quieras buscar contenidos, ya que solo podrás ver —que no descargar— aquellos espacios en los que tengas permiso para entrar.