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El hombre que llevó en tren a Biden hasta Kiev Saturday, 25 February 2023

El hombre que llevó en tren a Biden hasta Kiev

Alexander Kamyshin dirige la compañía ucraniana de ferrocarriles y ha organizado los viajes de 300 delegaciones diplomáticas


En agosto de 2021, el consultor y empresario Alexander Kamyshin fue nombrado director ejecutivo de la compañía de ferrocarriles ucraniana, Ukrzaliznytsia, para que transformase la mayor empresa del país y la llevase a la era moderna. Nada fácil si se tiene en cuenta que el 90% de los 1.500 trenes que opera son de la época soviética, un tiempo que también se reflejaba en la correosa actitud de sus más de 230.000 empleados y en más de un escándalo por corrupción.

Kamyshin heredó así una compañía que no tiene reparo en describir como «una mierda». Pero no podía saber que ese iba a ser el menor de sus problemas. Porque, cuando solo llevaba seis meses en el cargo, Rusia invadió Ucrania. En ese momento, la tupida red de ferrocarriles, que se extiende más de 24.000 kilómetros, se convirtió en el salvavidas de Ucrania. En sus viejos convoyes han huido millones de refugiados, se mueven miles de soldados hasta el frente en operaciones que no puede comentar, y se transportan los suministros y las exportaciones que impiden el hundimiento de la maltrecha economía del país.

Es más, Kamyshin también está al frente del programa ‘diplomacia de hierro’, que gestiona el transporte de las 300 delegaciones diplomáticas de máximo nivel que, con el espacio aéreo cerrado, han viajado a Ucrania sobre raíles en el primer año de la invasión. Incluidas las dos que han acompañado al presidente del gobierno, Pedro Sánchez, hasta Kiev. O la de su homólogo estadounidense, Joe Biden, para el que un tren se rebautizó informalmente como el Rail Force One.

«Hemos tenido que alinear los protocolos de seguridad con los de todos los países, hasta con los de Guatemala. El de Biden fue un caso algo más complicado, pero ya tenemos la experiencia suficiente como para llevar a cabo este traslado con éxito. De hecho, el servicio secreto de EE UU nunca nos habría confiado semejante operación si no estuviesen plenamente seguros de nuestra capacidad», comenta orgulloso Kamyshin en una sala VIP de la estación de trenes de Kiev.

En una de las pocas entrevistas que concede, Kamyshin relata que la preparación del viaje de Biden llevó semanas. «A pesar de la magnitud de la operación, la llevamos a cabo de forma secreta y sin ninguna filtración. Es más, no hemos tenido ni una sola filtración en todas las delegaciones que hemos transportado. Con una excepción: cuando el presidente Zelensky hizo en tren la primera parte de su viaje a Estados Unidos. Se publicó un vídeo de él pasando del tren a un coche, pero sucedió en Polonia», revela.

En cualquier caso, el máximo responsable de los trenes ucranianos pone el acento en que todas sus operaciones funcionen como un reloj suizo. Por eso Kamyshin pidió disculpas públicamente después de que el viaje de Biden provocase retrasos en otros trayectos.

Basta un vistazo a la enorme pantalla de la estación en la que se muestran las salidas de los trenes para ver que la inmensa mayoría está en verde. Incluso los que van a localidades tan castigadas como Jersón o Pokrovsk, en el frente del Donbás, salen y llegan cuando marca el horario. «Los rusos bombardean a diario. Pero, desde el primer día, hemos aprendido a reparar la infraestructura rápidamente, y no han conseguido detenernos en ningún momento. No hemos cancelado ni un solo tren de pasajeros de largo recorrido», explica Kamyshin, que se mantiene permanentemente conectado con su equipo a través de un pinganillo.

Ese éxito no ha salido barato. «353 empleados han muerto y 788 han resultado heridos en este año de guerra», informa en tono grave. También se han producido víctimas mortales entre pasajeros, por ejemplo durante el bombardeo de la estación de Kramatorsk. Y eso es lo que más teme Kamyshin, porque no hay forma de proteger los edificios contra el fuego de artillería. Eso sí, utilizan diferentes métodos, que no puede explicar por razones de seguridad, para que los trenes no sean alcanzados o sufran el mínimo daño posible. «He ido personalmente a todos los lugares a los que llegamos para demostrar que no envío a los trabajadores adonde yo no viajaría», comenta.

A pesar de la difícil situación, que echó por tierra los planes de modernización originales, Kamyshin continúa trabajando para mejorar la infraestructura ferroviaria: «En el último año hemos añadido 90 nuevos trenes a la flota, cuya antigüedad es lo único que la diferencia de otros países europeos. Es el número más alto de la historia. Y continuamos con planes de construcción, porque sobrevivir no es suficiente. Ha habido poca inversión en infraestructura, y, con guerra o sin ella, tenemos que crecer y mejorar».

El directivo también está añadiendo nuevas rutas y servicios hacia la Unión Europea. «Necesitamos una mayor cooperación de los ferrocarriles polacos para incrementar las frecuencias y los destinos», añade en tono más crítico, porque subraya la necesidad de incrementar la capacidad en el transporte de mercancía y de pasajeros hacia Polonia, Rumanía y Moldavia. «El de carga es la sangre de la economía, porque Ucrania es un país netamente exportador. Y ahora es doblemente importante, aunque el volumen de mercancía ha caído un 50% desde la invasión. Aun así, llevamos grano a España, hierro a Polonia, etcétera. Y ahora estamos creciendo y estamos ayudando a las pymes a reinventar sus cadenas logísticas», analiza.

La consecución de todos estos planes en medio de una invasión no es fácil. Y se nota que Kamyshin dirige la compañía con mano firme. «No se puede gestionar una empresa de este tamaño siendo suave y amable. Pero la gente ve que estamos recuperando el respeto de la población. Antes de la guerra, los empleados no tenían prestigio alguno. Ahora, la gente nos estrecha la mano y nos da las gracias», afirma Kamyshin, que recibe directamente sus órdenes del presidente Volodymir Zelensky. «Lo primero que me dijo fue ‘ve y consigue que funcione’», recuerda. De momento, lo ha conseguido.

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