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El exjefe del espionaje alemán sacude a la oposición conservadora post-Merkel Sunday, 05 February 2023

El exjefe del espionaje alemán sacude a la oposición conservadora post-Merkel

Hans Georg Maassen ha hecho caso omiso de la orden de darse de baja de la Unión Cristianodemócrata (CDU) a causa de sus flirteos con la ultraderecha


Hans Georg Maassen, de 60 años y exjefe de los servicios secretos alemanes, decidió ignorar la orden de darse de baja como militante de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido en el que ingresó hace cuatro décadas y media.

El apremio a dejar sus filas expiraba el domingo y el motivo, según su presidente actual, Friedrich Merz, es que «vulnera los fundamentos y resoluciones del partido». Principalmente, la norma aprobada por sucesivos congresos de la CDU de no cooperar ni buscar alianzas con la ultraderecha.

Maassen era ya una figura envuelta en la polémica en tiempos de Angela Merkel al frente del partido y en la cancillería. Fue nombrado jefe de los servicios secretos de Interior en 2012 y estuvo en este puesto hasta que en 2018 fue cesado tras reiterados escándalos vinculados con la ultraderecha.

Entre ellos, relativizar unas «cacerías de extranjeros» por parte de turbas neonazis en Chemnitz, en el este del país, viralizadas en redes sociales, pero que el jefe del espionaje aparentemente no calibró como peligrosas. En esa parte del país es donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) saca sus mejores resultados. En algunos de sus bastiones tiene la posición de primera fuerza.

Merkel, por entonces aún jefa de la CDU, le mantuvo en su cargo mientras fue posible. Maassen contaba con la confianza de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido hermanado a la CDU. Finalmente le relevó, por imperativos de sus entonces socios de coalición socialdemócratas.

Cinco años después, con la centrista Merkel ya retirada y el derechista Merz al frente de la CDU, Maassen sigue siendo un problema. La semana anterior, el exjefe de los espías fue elegido líder de la llamada ‘Werte Union’, la ‘Unión de Valores’. Se trata de una organización sin estructura de partido, pero que llegó a ejercer una fuerte influencia entre los conservadores alemanes. En los últimos tiempos se la ve más cercana a la AfD que a la CDU. De algunas de sus reuniones se filtraron pronunciamientos de Maassen que podrían encajar en la terminología xenófoba ultra.

Desde la Junge Union, o Juventudes de la CDU, se considera incompatible pertenecer a ese grupo y militar en el partido identificado con los cancilleres Konrad Adenauer, Helmut Kohl y Merkel. La «Unión de Valores» es un foco de agitación política, ahora liderada por quien durante años tuvo acceso de documentos clasificados e información confidencial.

Una bomba de relojería

El cordón sanitario en torno a la AfD es quebradizo. En 2020 la propia Merkel intervino para rescatarlo, al dar la orden de «revertir» la elección de un primer ministro regional, en Turingia, que se había conseguido con la suma de los votos de la CDU, los liberales y los ultraderechistas.

De nuevo Turingia, donde la AfD está liderada por su sector más extremista, fue hace una semana escenario de otro voto cómplice entre conservadores, liberales y ultras -aunque de efectos menores, puesto que se trataba de la aprobación de una normativa-.

También Turingia se ha convertido para Maassen en una especie de refugio político, ya que de uno de sus distritos salió elegido candidato al Bundestag, en 2021, desde su posición de elemento díscolo a las normas de la cúpula del partido. Merz, exrival histórico de Merkel en la familia conservadora alemana, ha heredado de la excanciller un problema del que no le será fácil desprenderse. El proceso de expulsión de un partido es un camino complejo, ya que el afectado puede presentar recursos a distintas instancias. Y no es el único entre los representantes de la CDU del este del país que defiende como «inevitable» abrirse al diálogo con los ultras.

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