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Tengo Helicobacter pylori, ¿qué alimentos debo tomar y cuáles es mejor evitar? Wednesday, 08 February 2023


Hasta mediados de los años 80 del siglo pasado, era una creencia extendida que el estrés era el principal responsable de las úlceras de estómago. Fue el doctor Barry J. Marshall, un microbiólogo australiano, quien logró demostrar la relación entre la bacteria Helicobacter pylori y distintas patologías digestivas.

Así lo confirma Belén Fontán, nutricionista y especialista en coaching nutricional del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo, quien explica “la infección por Helicobacter pylori es una de las causas más frecuente de gastritis y de úlcera gastroduodenal”. Para entender cómo estas bacterias logran sobrevivir en un medio tan ácido como el estómago, la especialista señala que “crecen en la capa mucosa protectora del revestimiento gástrico, donde están menos expuestas a los jugos gástricos”.

Foto: Foto: Freepik.
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Si miramos atrás en el tiempo, encontraremos que los humanos hemos convivido con H. pylori durante miles de años; así, hemos sido colonizados por esta bacteria y, de hecho, se estima que, en España, en torno a la mitad de la población podría estar infectada. Eso sí, la mayoría de las personas no sufrirá con ella; solo una minoría enfermará y tendrá síntomas —que pueden ser muy incapacitantes— en algún momento de sus vidas.

Entre estos síntomas, encontramos los siguientes: reflujo en la parte superior del abdomen; hinchazón o inflamación estomacal; saciedad muy temprana con poca cantidad de alimento ingerido; náuseas o vómitos; astenia y/o debilidad, pérdida de peso y heces oscuras. “En su tratamiento”, continúa la especialista, “es muy importante asociar una correcta pauta farmacológica con inhibidores de la bomba de protones para disminuir la producción de ácido del estómago, así como antibióticos para eliminar la bacteria. Además, será de gran importancia para el bienestar del paciente el cuidado de sus mucosas”.

Ten cuidado con...

En los pacientes con Helicobacter pylori, la dieta está estrechamente vinculada al bienestar del paciente, tanto en la fase de tratamiento como tras el tratamiento farmacológico. En este sentido, y para ayudar a disminuir la sintomatología causada por esta bacteria, si se nos ha diagnosticado H. pylori no debemos consumir los siguientes alimentos, dado que favorecen la irritación de las mucosas.

  • Té y café.
  • Refrescos.
  • Alcohol.
  • Embutidos y quesos muy curados.
  • Alimentos ultraprocesados, muy condimentados o muy tostados.
  • Alimentos muy fríos o muy calientes.
  • Especias irritantes como la pimienta.
Foto: Freepik.
Foto: Freepik.

Por otro lado, explica Belén Fontán, “es importante favorecer la digestión de los pacientes diagnosticados con H. pylori para mejorar la hinchazón, el reflujo y el malestar digestivo general. Por este motivo, en la intervención nutricional tendemos a eliminar o disminuir el consumo de alimentos que, siendo saludables, no conviene incorporar durante el tratamiento de la bacteria por su repercusión a nivel digestivo. No obstante, estos alimentos deben ir reincorporándose a la dieta de manera progresiva y en función cómo los tolere el paciente”.

Se trata de:

  • Legumbres y cereales integrales.
  • Frutos secos (por su alto contenido en grasas es de más difícil digestión).
  • Frutas y verduras crudas.
  • Pescado azul.

Esta restricción debería hacerse bajo vigilancia de un nutricionista para evitar déficits nutricionales.

Y qué sí debemos comer

Por otro lado, y teniendo en cuenta que se trata de un tratamiento temporal, se recomienda incluir en la dieta:

  • Frutas y verduras hervidas.
  • Carnes blancas como pollo, conejo o pavo.
  • Pescado blanco.
  • Yogur natural y queso fresco.
  • Lenteja pelada.
  • Aceite de oliva y aguacate en cantidades moderadas.
Foto: Freepik.
Foto: Freepik.

No solo la alimentación y la farmacología ayudan a la erradicación de esta bacteria; también es importante tener en cuenta nuestro estilo de vida. Dentro de los factores que podemos cambiar para mejorar la sintomatología, encontramos:

  • Evitar comidas abundantes; es preferible repartir la ingesta en 5-6 tomas.
  • Comer despacio y realizar cocinados sencillos.
  • Reposar sentado media hora después de las comidas principales.
  • Beber suficiente cantidad de agua, en pequeñas cantidades, fuera de las comidas. Evite los zumos de naranja, tomate y las bebidas gaseosas.
  • Evitar temperaturas extremas, es decir, que los alimentos y bebidas estén templados.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo.

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