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¿Quién gana con el IPC? La alimentación sacrifica márgenes, las energéticas los disparan Thursday, 09 February 2023


La crisis inflacionista ha provocado muchos efectos colaterales, uno de los más relevantes es la transformación de las cuentas de resultados de las empresas. Los costes de producción se dispararon a partir de la segunda mitad de 2021, pero las empresas pudieron repercutirlos a los clientes una vez que se desencadenó la espiral inflacionista. En términos agregados, las empresas que operan en España obtuvieron unos márgenes de beneficio récord en un año que fue muy complicado para los hogares. En total, las ganancias sobre facturación superaron el 10% por primera vez desde que hay registros. Esto significa que algunas empresas aprovecharon bien la coyuntura económica de la guerra para generar pingües beneficios.

Sin embargo, los beneficios fueron heterogéneos, como se desprende de los datos de declaraciones del IVA y del IRPF de las empresas a la Agencia Tributaria. Un análisis detallado de los distintos sectores muestra que los resultados fueron muy diferentes por actividades económicas. Como es bien conocido, las energéticas fueron las claras ganadoras del año 2022, con unos beneficios nunca vistos. El margen de las empresas de refino se disparó hasta el 20% en el conjunto de 2022, con un pico que llegó hasta el 30% en el segundo trimestre del año. Esto es, tras el estallido de la invasión de Ucrania, las empresas que hacen refino en España consiguieron transformar en beneficio uno de cada tres euros de facturación, el triple que el conjunto de la economía.

Los beneficios extraordinarios del sector energético condicionan los márgenes de beneficio del conjunto de la economía. Sin embargo, muchas empresas recortaron márgenes durante el año para evitar una gran subida de sus precios finales. La industria manufacturera sin las actividades energéticas sacrificó más de dos puntos de márgenes, cayendo a su nivel más bajo de la serie histórica. Los beneficios apenas supusieron el 8% de las ventas, más de un punto por debajo de los niveles previos a la pandemia.

Foto: El secretario general de CCOO, Unai Sordo. (Alejandro Martínez Vélez)
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Destaca la caída de los márgenes de beneficio de la industria agroalimentaria, que ha estado muy vigilada por la subida del precio de los alimentos. A lo largo del año, las empresas ganaron algo menos de un 9% de su facturación, el dato más bajo de toda la serie histórica. Este beneficio es casi la mitad que en el año 2017 y es tres puntos más bajo que el de 2021. Lo que significa esta caída de sus márgenes es que las empresas agroalimentarias están soportando en su cuenta de resultados una parte del incremento de los costes de producción, que van desde los alimentos frescos hasta los precios de la energía.

Lo mismo ocurre con la industria química, la textil o la papelera: a lo largo del año, optaron por recortar márgenes para no repercutir todos sus costes a los precios finales. Sus márgenes se situaron en mínimos históricos. Destaca la industria textil, con un beneficio inferior al 4% de las ventas, menos de la mitad de lo habitual en este sector.

Esta retención de costes en los márgenes de beneficio es importante porque, tarde o temprano, las empresas intentarán volver a niveles normales. Tarde o temprano acabarán repercutiendo los costes a los clientes, salvo que estos se moderen intensamente, cosa que parece improbable si se tiene en cuenta que los salarios van ganando velocidad a medida que pasan los meses. En definitiva, existe una serie de costes que todavía están estancados en forma de menores beneficios y que tienen el potencial de seguir dando fuelle a la inflación.

El comercio minorista también redujo sus márgenes a lo largo del año. Aunque sus precios subieron, lo hicieron a un ritmo inferior a sus costes intermedios. En total, sus márgenes cayeron al 5,7%, situándose casi un punto por debajo de los niveles del ejercicio anterior. En el último trimestre del año, sus márgenes fueron del 6%, también un punto por debajo de los niveles de 2021. Esto es importante, ya que significa que, aunque la inflación subyacente fue subiendo a lo largo del ejercicio, esto no se trasladó a mayores márgenes de intermediación del comercio minorista.

Por el contrario, los márgenes del comercio mayorista sí que aumentaron drásticamente, hasta superar el 11%, esto es, cuatro puntos por encima del año 2021. En este segmento, vuelve a tener una incidencia clave el componente energético, ya que los distribuidores mayoristas de hidrocarburos también aprovecharon la crisis energética para conseguir unas ganancias históricas.

La hostelería también elevó de forma muy importante sus márgenes hasta niveles nunca vistos. Lo que hizo fue aprovechar la gran demanda de vacaciones que registró durante el verano para subir sus tarifas y así compensar una parte de las pérdidas que sufrió durante la pandemia. En total, sus beneficios ascendieron al 12% de su facturación, tres puntos por encima del año 2021. Una tendencia de la hostelería, solo interrumpida temporalmente por la pandemia, es que los márgenes de beneficio son cada vez mayores. Es posible que esto sea consecuencia de la mejora paulatina en la calidad del turista que llega a España, de mayor poder adquisitivo y que paga tarifas más altas. Hace una década, los márgenes de la hostelería apenas superaban el 5%; en la actualidad, alcanzan el 12%.

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La hostelería hizo sus grandes márgenes de beneficio en el segundo y tercer trimestre del año, coincidiendo con el pico de llegada de viajeros. Sin embargo, en el final del año sus márgenes fueron similares a los de los años previos a la burbuja. Esto podría indicar que la reconstrucción del balance tras las pérdidas de la pandemia podría estar finalizando ya.

Foto: Vendimiadores recogen uva. (EFE/Raquel Manzanares)
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El sector primario también sufrió una intensa caída del margen de beneficio, pasando del 9% en 2021 al 6%. Y eso a pesar de la intensa subida de los precios de la agricultura y la ganadería como consecuencia de la guerra en Ucrania. Este aumento de los ingresos se contrarrestó con los mayores costes que tuvieron que asumir, ya fuesen por los combustibles, los fertilizantes o las semillas. El saldo final fue esta intensa caída de los márgenes.

Lo que muestran los datos de facturación y gastos intermedios de las empresas es que la cadena de distribución de alimentos no ha tenido un gran incremento de los márgenes de beneficio a lo largo del año. Esto indicaría que la subida de precios se fue directamente a retribuir los mayores costes de producción, muchos de ellos en forma de transferencias de renta al exterior para importar energía. De hecho, la caída de márgenes en el sector primario y en la industria agroalimentaria indica que todavía quedan costes intermedios por repercutir a los consumidores, complicando así la lucha contra la inflación.

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