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Brufau será reelegido presidente de Repsol en pleno ‘boom’ de la petrolera Sunday, 12 February 2023


Antonio Brufau, que el próximo mes de marzo cumplirá 75 años, ha decidido oficialmente no jubilarse y pedir la reelección como presidente de Repsol. Aunque el economista anunció en 2019 que abandonaría el cargo cuando finalizase su actual mandato, fuentes próximas al directivo aseguran que, una vez cerrada definitivamente su imputación por el caso Villarejo, presentará de nuevo su candidatura para seguir al frente de la compañía energética por un máximo de cuatro años. Una continuidad que vendrá acompañada de un cambio en su contrato, por el que ahora recibe 2,77 millones de euros al año.

Aunque en marzo de 2019 Repsol comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que "Antonio Brufau ha anticipado al consejo de administración su intención de que esta sea su última reelección, de tal forma que su cargo expiraría al término de este nuevo mandato", Brufau ha acordado con su entorno más cercano continuar en la presidencia de Repsol. El ejecutivo quiere disfrutar de, probablemente, el momento más confortable desde que se hizo con los mandos de la petrolera en octubre de 2004.

Foto: El presidente de Repsol, Antonio Brufau. (EFE/Luis Tejido)
Repsol sella la paz con el administrador del caso YPF y salva su reclamación de 1.500 M

Nada más tomar las riendas del grupo, aupado en aquel momento por la llegada del PSOE a la Moncloa, el de Mollerusa se vio forzado a realizar un saneamiento de 680 millones por una contabilidad excesiva de reservas y depuró la cúpula directiva, con el despido de una veintena de directivos, que costó 40 millones en indemnizaciones. Después, el que fuera hombre de confianza de Isidre Fainé se topó con el intento de Sacyr de tomar el control, con la pretensión de la rusa Lukoil, apoyada por el Rey emérito, de hacerse con una participación relevante, una tercera andanada de la mexicana Pemex para desbancarle de la presidencia y la expropiación de los campos de petróleo de YPF por parte del Gobierno de Argentina por unos 5.000 millones.

Ahora, la petrolera está en su etapa dorada, al lograr un beneficio récord el pasado año y dejar atrás las pérdidas de 7.000 millones de 2019 y 2020. Con la cotización por encima de los 14 euros, tras haber doblado el valor en bolsa en los dos últimos ejercicios al calor de la subida del precio del petróleo, Brufau ha concluido que no es momento de dejar la dirección de Repsol. Al contrario, cree que su papel puede ser relevante en el corto plazo, porque la compañía tiene que tomar una decisión pronto para decidir si acomete una operación corporativa de calado. Especialmente porque la multinacional tiene un exceso de caja y su balance está limpio de deuda, lo que, pese a lo idílico de la foto, los analistas definen como un uso ineficaz de los recursos.

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Según fuentes próximas al presidente, Brufau ya se ha movido con los accionistas relevantes de Repsol para conseguir su apoyo en la próxima junta general, que se celebrará previsiblemente a primeros de mayo. La separación de poderes adoptada en 2015, cuando cedió su labor ejecutiva a Josu Jon Imaz como consejero delegado, le ayudará para ganarse el respaldo de los fondos, según fuentes cercanas a los proxies o agencias de delegación de votos.

Pelea con el Gobierno

También se ha movido con la comisión de nombramientos y retribuciones, que es la que tiene que validar su candidatura. Una reelección que tiene a su favor el cierre definitivo de la imputación por el caso Villarejo, el comisario jubilado de Policía al que Repsol contrató para presuntamente investigar a Luis del Rivero cuando era presidente de Sacyr. La Audiencia Nacional decidió la semana pasada dar carpetazo definitivo a la causa contra Brufau y la compañía en la que sigue encausado el que fuera su jefe de Seguridad.

La AN decidió la semana pasada dar carpetazo definitivo a la causa contra Brufau y la compañía

En 2019, año de su última reelección, Brufau logró el apoyo del 93% de los accionistas presentes en la junta, entre los que ya no estaba CaixaBank, que un año antes vendió su casi 10% tras momentos de tensión con Isidre Fainé. En ese momento sí estaba Sacyr en el capital, del que tenía un 8,5% y que iba de la mano del presidente. Ahora, el empresario catalán, que ha conseguido dar un primer giro verde a la petrolera, pedirá la confianza de fondos como Norges Bank, BlackRock o Vanguard, inversores más financieros y menos políticos.

No obstante, el principal problema que tienen ahora Brufau e Imaz es precisamente el político, por la iniciativa del Gobierno de Pedro Sánchez de aplicar un impuesto temporal a las compañías energéticas por los beneficios extraordinarios obtenidos durante 2022. Una tasa que Repsol está dispuesta a contestar en los tribunales.

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