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Fotógrafos a la caza de sueños y los más recónditos deseos Wednesday, 19 June 2024

Fotógrafos a la caza de sueños y los más recónditos deseos

La Fundación Loewe y PHotoESPAÑA se adelantan al centenario del Manifiesto Surrealista y exploran su efecto en los maestros de la fotografía. El revulsivo movimiento de Breton se filtró en las imágenes de Cartier-Bresson, Dora Maar, Man Ray, Kati Horna, André Kertész o Berenice Abbott


Miguel Lorenci

Miguel Lorenci

Madrid

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Miércoles, 19 de junio 2024, 16:17

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En octubre de 1924 se publicó el ‘Manifiesto Surrealista’, con el que André Breton y sus acólitos cambiarían al historia de las artes y la literatura. La Fundación Loewe y PHotoEspaña se adelantan a la efeméride con ‘Centenario Surrealista’, una exposición que evidencia el decisivo impacto de esta revulsiva corriente en la fotografía. Reúne en la Leica Gallery Madrid hasta el 14 de septiembre 45 imágenes de 24 artistas y colectivos que se lanzaron a ‘fotografiar’ o ‘radiografiar’ los sueños y los más recónditos deseos. Unas fotos que evidencian cómo a lo largo de todo un siglo el surrealismo se filtró y fue asumido, de manera consciente o no, para enriquecer la composición, la temática y la estética de la práctica fotográfica.

Tras la Primera Guerra Mundial y con el psicoanálisis freudiano como telón de fondo, el surrealismo surge como un movimiento que impulsaba la esfera inconsciente e intangible de los sueños y los deseos más íntimos, abrazando todas las posibilidades creativas de la psique humana.

’Sin título’. Cidad de México, 1962.
‘Sin título’. Cidad de México, 1962. Kati Horna.

Por esa época, el trabajo de Man Ray, Lucía Moholy o Kertész despuntaba en Europa. Buñuel desbrozaba el camino del surrealismo en el cine y Cartier-Bresson cazaba ya instantes decisivos. Edward Weston y Tina Modotti llegaban desde Estados Unidos a México, donde las tradiciones y la arrebatadora luz del país les lleva a explorar con sus cámaras otras formas de mostrar la belleza y el sentir de un pueblo.

Todos están en la muestra comisariada por María Millán, que revela «como lo onírico y lo surreal se convirtió en una poderosa y efectiva herramienta para manipular la representación de la realidad». «Creo que lo que está pasando ahora es definible como surrealista, de modo que hoy necesitamos herramientas surrealistas para salir adelante, para contestar, expresar o decir aquello que puede ser injusto», aventura Millán.

Las distintas técnicas empleadas -exposiciones múltiples, negativos superpuestos, fotomontajes o solarizaciones, el uso de atrezo absurdo y la iluminación teatral- fueron así «fundamentales en la búsqueda de la distorsión de la percepción racional del mundo para reconfigurar la visión propia y examinar lo real desde una perspectiva más astuta», apunta Millán.

Robert Wilson sentado en una silla diseñada por Paul Walter’. Sin fecha.
Robert Wilson sentado en una silla diseñada por Paul Walter’. Sin fecha. Horst.P.Horst

«Los artistas necesitaban expresarse; los dibujantes dibujaban, los pintores, pintaban, y los fotógrafos querían también expresarse con los elementos que tenían a mano. La manipulación de la fotografía les permite expresar con herramientas surrealistas temas inexpresables de otra manera», señala la comisaria.

Inéditas en España

Cedidas por Throckmortion Fine Art y Astudillo Collection, la mayoría de las imágenes, en blanco y negro y pequeño formato, son ‘vintage’, tirajes originales que se ven por primera vez en España. La muestra se abre con una retrato de Breton en Saint Circ Lapopie en 1950, obra de Cartier Bresson, y se cierra con la premonitoria ‘New York 1988’, de David Wojanorowitcz. Ambas «evidencia el enorme impacto del surrealismo en la fotografía en todo el mundo», dice Millán.

Ha seleccionado además imágenes de Dora Maar, Man Ray, Kati Horna, André Kertész, Berenice Abbott, Germaine Krull, Lucien Clergue, Philippe Halsman, Edward Weston, Tina Modotti, Horst P. Horst, Graciela Iturbide, Francesca Woodman, Ana Mendieta, Manuel y Lola Álvarez Bravo, Marion Scemama María García, Barbara Morgan, Imogen Cunningham, Edward Steichen, HIRO, Genia Rubin. «No hay ningún artista español» lamenta Millán.

’Un par de piernas’. 1928-29.
‘Un par de piernas’. 1928-29. Manuel Álvarez Bravo

‘Oda a la Necrofilia’ (1962) de Kati Horna (1912-2000) resume es espíritu de la exposición. Leonoa Carrington posa para Horna como una viuda encapuchada y ataviada de negro riguroso junto a una cama de sábanas blancas en cuya almohada reposa a una nívea máscara mortuoria. «La foto impacta tanto por lo que muestra como por lo que cuenta y no está en la imagen», apunta la comisaria, que la señala como «ejemplo perfecto de la búsqueda de la artista para encontrar el deseo en periodos de pérdida y dolor». Algo parecido ocurre con el retrato ‘Ojos bien abiertos’ (1983) de Kiki Smith, donde unas manos cubren un rostro que se trasluce entre los dedos apretados un ojos abiertos y muy reveladores

Conexión DF

Como guiño a la Exposición internacional de Surrealismo organizada por Breton en Ciudad de México en 1940, la muestra incide en lo importante que fue Hispanoamérica en el surrealismo, por la aportación de artistas como Leonora Carrington, Kati Horna o Remedios Varo que, huyendo de la guerra en Europa, se instalaron en México.

’El ojo’. Hacia 1950.
‘El ojo’. Hacia 1950. Lola Álvarez Bravo

Hay fotos de Manuel y Lola Álvarez Bravo, Rosa Covarrubias, María García o Graciela Iturbide que muestran «el impacto del surrealismo en una región que albergaba una imaginación creativa que se inclinaba hacia lo maravilloso y lo fantástico, conocida luego como realismo mágico», concluye Millán.

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