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La junta del Barça nunca aprobó el pliego que dio entrada a Limak en la obra del Camp Nou Monday, 06 February 2023


El FC Barcelona optó por que el pliego del 1 de septiembre de 2022 que dio entrada al gigante turco de la construcción Limak en la reforma del Camp Nou, rebajando de manera considerable las condiciones para pujar por la obra, no se aprobase por la junta, según han confirmado fuentes internas del club blaugrana. La junta se reunió en sesión ordinaria el 19 de septiembre, en la sede del Barça Store de Canaletes, donde apenas notificó a sus miembros que "ya se ha iniciado el proceso de licitación de la construcción del nuevo Spotify Camp Nou", según informó en su día el propio club en un comunicado oficial. En efecto, Limak ya tenía el pliego desde hacía más de dos semanas. Política de hechos consumados.

El nuevo pliego consolidaba una doble vía: por un lado, FCC y Comsa, y la UTE de Acciona y Ferrovial, que habían pasado la precualifiación de 2017 y que los obligaba a haber construido como mínimo un estadio de al menos 45.000 plazas en los últimos 10 años, además de dos edificios en España con un presupuesto mínimo de 150 millones; y, por otro, la turca Limak para la que se creaba la denominación de "empresa invitada", exenta de esos requerimientos.

Durante dos semanas, el FC Barcelona se ha negado a responder si la junta aprobó el cambio del pliego, qué día se llevó a cabo la aprobación y quién dio luz verde a un cambio tan relevante en caso de no haber pasado por la junta, como así aconteció. No ha habido respuesta por parte de la entidad deportiva.

Sin embargo, la inquietud por cómo se está gestionando un contrato de 950 millones se extiende. Según adelantó El Mundo Deportivo, la vicepresidenta Elena Fort ha recibido un correo electrónico del socio Ricard Faura en nombre de cinco colectivos que le exigen al club más transparencia sobre el proyecto en nombre de cinco agrupaciones de opinión: Dignitat Blaugrana, Compromissaris FCB, El senyor Ramon, Un crit valent y Seguiment FCB.

El Confidencial ha tenido acceso a la carta que reclama "garantizar un principio básico de transparencia" para "conseguir información fidedigna, veraz y directa sobre el proyecto más importante en los 120 años de la entidad".

Consulte aquí el documento completo.
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Aseguran tener un batería de más de 50 preguntas y amenazan con dar una rueda de prensa en caso de que sus demandas de mejoras en la comunicación no resulten atendidas. Entre las cuestiones se encuentran la de si la junta directiva avaló la decisión del nuevo pliego, según han explicado fuentes de estos colectivos. También se preguntará por qué se inició un nuevo proceso de licitación y no se continuó el anterior y a causa de qué motivo las condiciones se alteraron.

El Espai Barça es el ente interno que gestiona las obras del nuevo Nou Camp y las reformas del entorno, un proyecto multimillonario, del que solo las obras del Camp Nou que ha ganado Limak suman 950 millones de euros. Pero, desde la llegada de Joan Laporta al frente del club blaugrana, se ha convertido en lugar de inestabilidad de gestión jalonada por despidos y dimisiones.

Parte de bajas

La historia de la reforma del Camp Nou bajo la tutela de Laporta ha sido un auténtico campo de minas. El primer caído fue en mayo de 2021 Bill Mannarelli, al que el anterior presidente Josep Maria Bartomeu había fichado para dirigir el Espai Barça. Laporta despidió a Mannarelli acusándolo de pago a asesores externos por valor de 120.000 euros al mes, unos abonos que una auditoría del club consideró irregulares.

En agosto de ese año, la segunda baja fue Jaume Llopis, quien dimitió de la junta y como miembro de la Comisión Espai Barça. Llopis se fue acusando a Laporta de que los costes se dispararían mucho más de lo que preveía el club, el doble, de 1.500 millones a 3.000 millones, y que la situación era insostenible. En teoría, la entrada de Limak permite mantener esos costes iniciales tal y como Laporta y su equipo habían planteado, además de jugar en Montjuïc la mitad de tiempo, lo que ayuda a mantener los ingresos de taquilla.

Jaume Llopis dimitió advirtiendo de que los sobrecostes devorarían la obra

Siete meses después, en febrero de 2022, Ferran Reverter, el director general que había traído Laporta como gran estrella empresarial, dejó el club con un portazo. Fue cuando Joan Laporta marcó la nueva policía de gestionar el FC Barcelona "como una empresa familiar".

Dos días después de Reverter, abandona otro miembro de la Comisión Espai Barça: el presidente de Audax, José Elías, que habían sido el principal avalista de Laporta para que este pudiera acceder a la presidencia del FC Barcelona.

Goteo de dimisiones

En junio de ese año, renuncia Ramón Ramírez, director del Espai Barça. Ramírez había sido debilitado cuando Laporta colocó a Joan Sentelles —proveniente de la ruina del Reus— como director de operaciones y fichó a Àlex Barbany como director comercial del proyecto. En la práctica, su cargo había quedado vacío de contenido hacía meses.

El último en marcharse fue el miembro de la junta Jordi Llauradó, que dejó de ser el responsable directivo del Espai Barça dos días después de la adjudicación por sorpresa a Limak. Al contrario que Llopis, Llauradó no dejó la junta, sino que pasó a la Fundación Barça, pero no ha explicado los motivos de su paso atrás. Ahora, la nueva responsable es la vicepresidenta Elena Fort, que en las ruedas de prensa se niega a responder preguntas sobre la marcha del proyecto.

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