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Radiografía del epicentro del terror en Turquía: "Matan las malas construcciones, no terremotos" Tuesday, 07 February 2023

3.6Bajo un ruido ensordecedor de seis excavadoras, decenas de personas miran atónitas los trabajos de los equipos de rescate. Ha caído el sol en la ciudad de Adana, pero aguardan desde que aún no había salido —cuando se ha producido el terremoto— esperando un milagro. Es el caso de los vecinos de esta ciudad al sur de Turquía, que se reúnen en un parque infantil a los pies de un edificio de 16 pisos que se ha venido abajo completamente. "No hemos visto salir a nadie con vida", explica una mujer de avanzada edad. Acompañada de otros conocidos y familiares, agrega que uno de los fallecidos es un niño. Solo han podido rescatar a una decena de personas. El resto de los que aquí vivían permanece desaparecido.

Acompañada por varias personas, destaca que bajo los escombros hay familiares, amigos y conocidos que posiblemente no vuelvan a ver nunca más. Y, aun conservando alguna esperanza de celebrar el renacimiento de alguien que salga entre las vigas del edificio caído, son conscientes de que el tiempo juega en su contra. También saben que su ciudad, dentro de las poblaciones más afectadas, será una de las que menos víctimas tendrá. En otras zonas, como Hatay, Malatya o Diyarbakir, cientos de vidas han sido segadas. En Gaziantep, todavía son incalculables.

Más de 4.300 muertos en Turquía y Siria tras un fuerte terremoto de magnitud 7,8

La ciudad era conocida, antes de este lunes, por su famoso castillo, patrimonio de la Unesco y una de las atracciones turísticas de la zona sureste turca. Después del terremoto de 7,8 que ha azotado Turquía y Siria y que ha dejado más de 4.300 muertos y 19.000 heridos, ni siquiera el castillo ha quedado en pie. Gaziantep ha estado muy cerca del epicentro y miles de edificios se han convertido en escombros. El gobernador de la región, Davut Gul, reconocía los daños masivos y recomendaba a los habitantes que no volvieran a sus casas. "Esperen fuera de los edificios", escribía en Twitter.

El terremoto ya es considerado el más mortífero en 20 años y el más intenso desde 1939, lo que provocó la movilización absoluta de los servicios de emergencia en un territorio que afronta problemas de infraestructura y que, además, es una de las ciudades con mayor número de refugiados sirios del mundo. "Sus edificios son extremadamente vulnerables a los terremotos", dijo el Servicio Geológico de los Estados Unidos. La institución explicó que la mayoría de los edificios residenciales fueron construidos con ladrillos y con hormigón quebradizo, materiales que son altamente sensibles a los terremotos. El problema viene de lejos.

Foto: Edificios derrumbados por el terremoto en la ciudad turca de Diyarbakır. EFE/EPA/REFIK TEKIN
El mapa de las zonas más afectadas por el terremoto en Turquía y Siria

"El parque inmobiliario tiene algunas deficiencias. En estructuras de hormigón armado de hasta seis pisos, que son los más comunes, el hormigón es de mala calidad, los refuerzos no son suficientes y hay irregularidades de elevación", explica Murat Altug, ingeniero experto en terremotos de la Universidad Técnica de Oriente Medio, en entrevista con El Confidencial. Este tipo de deficiencias, añadió, provocan una fragilidad de las estructuras hasta en terremotos de escala moderada. "En las estructuras sin refuerzo es incluso peor, porque son generalmente edificios con poco diseño de ingeniería y estas estructuras no son capaces de soportar seísmos".

El problema no está en el hormigón como material, el cual se considera adecuado para construir en zonas sísmicas, "siempre que la estructura esté adecuadamente diseñada", subraya Manuel Francisco Herrador Barrios. El ingeniero y profesor de la Universidad de A Coruña explica a este periódico que el acero debe ser de alta ductilidad, es decir, que permita grandes deformaciones para acomodarse a los desplazamientos impuestos por el terremoto sin romperse; los nudos, puntos de encuentro entre vigas y pilares, deben estar especialmente reforzados. "En general, son todo medidas que requieren más gasto que en un edificio ordinario. Puesto que las bases del diseño sísmico como lo entendemos ahora se sentaron en los años setenta, no se ha incidido por igual en todos los países, y algunos con menos desarrollo económico, como Turquía, quedaron un poco atrás", afirma.

La normativa que llegó... pero no para todos

El problema de invertir más recursos en las construcciones radica en que, en términos empresariales, es muy tentador no tomar las medidas adecuadas apostando a que no habrá un terremoto a corto o medio plazo, continúa Herrador Barrios. En este tipo de normativas, suele suponerse que un edificio puede verse afectado por un terremoto tan grande, como término medio, cada 475 años (porque no aparecen en milenios y, de repente, cuatro seguidos). "Un promotor poco escrupuloso pensará que sería muy raro que ese terremoto tuviera lugar… hasta que llega", recuerda el ingeniero, quien agrega una máxima del diseño sísmico: "No matan los terremotos, matan las malas construcciones".

El desastre natural devolvió a millones de turcos los recuerdos del terremoto de 1999, en el que murieron 17.000 personas y que estaba considerado hasta este lunes como uno de los más intensos de la historia. Ese fue el punto de inflexión para que se endurecieran las normativas para las nuevas construcciones. Uno de los proyectos más importantes es el ISMEP (Istanbul Seismic Risk Mitigation and Emergency Preparedness Project), que cuenta con financiación internacional. Sin embargo, el foco estaba en Estambul, donde se concentra el 27% de la actividad económica del país. "Supongo que en Gaziantep, como suele suceder, se habrá invertido en el refuerzo de edificios e infraestructuras clave, desatendiendo las habitaciones de las personas más desfavorecidas", continúa Manuel Francisco Herrador Barrios.

El especialista en desastres Kubilay Kapta sentenció en un artículo publicado por el medio turco Birgün que, en lugares como Gazianep, llueve sobre mojado. El experto criticó que los terremotos no son nada nuevo en el país y que los gobiernos deberían haber aprovechado los últimos 20 años para mejorar la infraestructura turca. "Los materiales utilizados en la construcción de los edificios, incluidos los que aún se están construyendo, son terribles, los diseños utilizados en la construcción de los edificios son terribles y, lo peor de todo, las inspecciones no se realizan en absoluto", condenó.

Panorámica de los daños del terremoto en Turquía. (Reuters)
Panorámica de los daños del terremoto en Turquía. (Reuters)

Kapta hace referencia hasta al artículo de la Constitución sobre el derecho a la vivienda, que garantiza que cada ciudadano tenga una casa donde pueda vivir con seguridad, independientemente de su situación económica. "La mayoría de las casas en varias zonas del país son inseguras. A la luz de esta evaluación, es muy triste ver que no ha cambiado mucho en los últimos 24 años después del terremoto de 1999", concluyó el experto.

Después del seísmo de ese año, los sismólogos e ingenieros apuntaron a que la falta de implementación de estándares de construcción en la ciudad portuaria de Ízmit, a 80 kilómetros de Estambul, contribuyó al elevado número de muertes. "Miles de personas murieron en nuevos edificios de apartamentos construidos sobre terreno inadecuado y hechos de hormigón de baja calidad sin el refuerzo necesario", afirmó un estudio de Nature publicado después del seísmo de finales de los noventa.

La ciudad con más refugiados

Los desafíos en infraestructura en esta ciudad se replican y hasta aumentan en los hogares construidos para los cerca de 500.000 refugiados que se encuentran en Gaziantep, una de las ciudades que más han admitido en todo el mundo. Dan Stoenescu, el enviado de la Unión Europea a Siria, hizo mención de esta situación a través de Twitter, y alertó de que millones de sirios, tanto en su país de origen como en Turquía, "viven en tiendas de campaña y edificios inseguros".

La Administración de Desarrollo de Vivienda de Turquía construyó en 2016 tres "ciudades contenedores" para refugiados sirios en las provincias cercanas a Gaziantep, Hatay y Kahramanmaraş. Estos lugares, que cuentan con instalaciones como hospitales, escuelas, mezquitas y estaciones de filtrado de agua, tienen capacidad para 40.000 refugiados, pero las casas están pensadas como refugio temporal y no como vivienda permanente.