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El lujoso patrimonio de la ex de Putin y su ‘toyboy’, fuera del radar de las sanciones UE Tuesday, 14 February 2023


El 6 de junio de 2013, Vladímir Putin y su entonces esposa, Lyudmila Alexandrovna-Putina, asistieron a la presentación del ballet La Esmeralda, en el Palacio Estatal del Kremlin. Durante el descanso tras el primer acto, un periodista de la televisión Rossiya-24 se acercó a ellos para saber qué pensaban del espectáculo. Aunque la pregunta clave vino después. Ante los rumores de separación, tuvo la osadía de plantearles en qué momento se encontraba su matrimonio y si era cierto que ya no vivían juntos. Para sorpresa de todos, Putin contestó.

"Es verdad —confirmó—. Todo mi trabajo es enteramente público. Algunos lo llevan bien y otros no. Hay algunas personas que simplemente no pueden reconciliarse con esto. Lyudmila Alexandrovna [Putina] ha estado en esto durante ocho... ya nueve años. Así que ha sido una decisión conjunta".

De manera completamente inesperada, uno de los mandatarios más poderosos del mundo y uno de los que guardan con más celo su vida privada se convertía así en el primer líder en la historia de Rusia en divorciarse públicamente.

Foto: Kyrylo Budanov. (EFE/Roman Pilipey)
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Lyudmila Alexandrovna, que ya en su etapa como primera dama evitaba todo lo que podía la atención mediática, desaparecía de escena tras finalizar una relación que había durado más de tres décadas. Pero se volvió a casar con Arthur Ocheretny, un hombre 21 años más joven, bautizado por la prensa como un toyboy amante de triatlones.

Y, de manera repentina, coincidiendo con el enlace en 2015 —que siempre contó con la bendición de Putin—, empezaron a aparecer millones de euros que han permitido a la nueva pareja acumular un rico patrimonio repartido por toda Europa. Entre las propiedades, destacan dos casas localizadas en Marbella, según una investigación realizada por Politico, que podrían abriles la puerta para solicitar el permiso de residencia en España.

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Desde la invasión de Ucrania, cientos de personas han sido sancionadas por ser sospechosas de difundir propaganda a favor de la guerra, proporcionar una fuente de ingresos para el Kremlin o esconder la riqueza personal de Putin. Reino Unido ha incluido en su lista a los Ocheretny. Sin embargo, a día de hoy, la pareja sigue sin estar sancionada por la UE, lo que les permite vender los inmuebles para evitar que queden congelados. Aunque no hay pruebas públicas de que hayan obtenido su riqueza y sus propiedades de forma ilegal, el valor de las casas supera, por mucho, sus fuentes de ingresos conocidas.

Una vida de lujo lejos de la guerra

La primera vez que se supo de la existencia de Arthur Ocheretny fue en enero de 2016, cuando la web Sobesednik descubrió que un apartamento que la familia Putin poseía desde 1995 fue transferido en julio de 2015 a Lyudmila Alexandrovna-Ocheretnaya, una mujer con el mismo nombre y lugar de nacimiento que Lyudmila Shkrebneva-Putina.

Arthur Ocheretny es el director del Centro para el Desarrollo de las Comunicaciones Interpersonales, la fundación creada por la ex de Putin para promover el idioma ruso. La fundación se encuentra en un edificio situado en el centro de Moscú que fue adquirido por el Gobierno de Putin. En su momento, perteneció al abuelo del autor ruso León Tolstói y sirvió de inspiración para una de las mansiones descritas en la novela Guerra y paz.

El edificio, que fue renovado y ampliado, se cedió a la fundación de la ex primera dama y parece que ella le ha dado un uso más que productivo. Ubicado a cinco minutos a pie del Kremlin, el inmueble ahora genera millones de euros en alquiler que van directamente a una empresa registrada a su nombre de soltera, según investigación de Reuters.

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Cuando la ex de Putin comenzó a salir con Arthur Ocheretny, este compró una lujosa villa histórica de estilo art déco —con el nombre de Souzanna— en la costa atlántica de Francia por cinco millones de euros. La adquisición se llevó a cabo en diciembre de 2013, tan solo seis meses después de que Putina se divorciara del presidente ruso.

Según la organización internacional Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), los nuevos propietarios decidieron remodelarla casi en su totalidad, incluso dándole un nuevo nombre: Reverie. No está del todo claro cómo Arthur Ocheretny, el director de una fundación sin fines de lucro, pudo permitirse comprar esta villa y luego remodelarla tan lujosamente. Anteriormente, había tenido algunos negocios, pero ninguno llegó a ser especialmente lucrativo.

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Anglet, la ciudad donde está la villa, está pegada a Biarritz, un lugar con especial conexión con los Putin, ya que era donde veraneaban y el escenario en el que, supuestamente, Boris Berezovsky persuadió a Vladímir Putin en 1999 para que se convirtiera en el sucesor de Boris Yeltsin.

En 2012, Kirill Shamalov, el entonces esposo de Katerina Tikhonova, la hija menor de Putin y Ocheretnaya, compró allí una casa de 3,5 millones de euros con vistas al mar. La compra se hizo a través de Sci Atlantic, una inmobiliaria de la que Shamalov es director. La casa sigue siendo propiedad de la empresa, pero ha sido confiscada por las autoridades francesas después de que la UE sancionara a Shamalov en abril del año pasado. El empresario y la hija de Putin se divorciaron en 2018.

Pero volvamos al actual marido de la ex de Putin. En la actualidad tiene, al menos, dos casas en una lujosa urbanización de Marbella. La primera fue adquirida en 2011 por 800.000 euros. La segunda se compró en 2014 —poco antes de su boda— por un millón de euros, según Politico.

Cómo gastar el dinero siendo ruso

En las últimas décadas, Marbella se ha convertido en un imán para el dinero ruso. Compran, venden. Venden y compran. Para aquellos que buscan blanqueo de capitales, el mercado inmobiliario siempre ofrece oportunidades.

Aunque los beneficios no son solo económicos. Desde 2013, la ley española otorga permisos de residencia a quienes invierten al menos 500.000 euros en bienes con sede en España. Las llamadas visas doradas ofrecen acceso ilimitado para viajar a los 27 países del área Schengen de la UE y el derecho a solicitar eventualmente la residencia permanente en España.

El Confidencial se puso en contacto con el Ministerio de Exteriores para saber si la ex de Putin y su nuevo marido habían solicitado el permiso de residencia, pero la respuesta que obtuvo es que "por protección de datos no podemos facilitarles esa información".

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Por otra parte, en 2015, casi al mismo tiempo que Arthur Ocheretny celebró su boda con la ex de Putin, compró por tres millones de euros un apartamento de lujo en Davos, sede del Foro Económico Mundial anual, que en su última edición prohibió la participación rusa en respuesta a la guerra en Ucrania.

El apartamento se encuentra en un austero edificio gris a tiro de piedra de un hermoso lago y está conectado por túneles subterráneos al imponente AlpenGold Hotel, lo que da a sus ocupantes acceso a la piscina del hotel y un cuarto privado para guardar material de esquí. Según Politico, el solo hecho de que Arthur Ocheretny haya podido comprar un apartamento en Suiza es inusual, ya que las leyes suizas restringen a los extranjeros la compra de casas, excepto en un conjunto limitado de circunstancias, como casa de vacaciones —como sería el caso— o si pueden demostrar que trabajan y viven en Suiza.

El problema es que la ley deja en gran medida en manos de entidades privadas asegurarse de que se cumplan las reglas. Y, de nuevo, no está claro cómo el director de una fundación pudo permitirse un piso de este estilo con los ingresos que declara recibir.

Sanciones a cientos de personas

En junio del año pasado, el gigante bancario suizo Credit Suisse, que construyó y era propietario del complejo de apartamentos de Ocheretny, fue multado con unos dos millones de euros por permitir que los traficantes de cocaína lavaran dinero a través de sus cuentas entre 2007 y 2008. El pasado mes de marzo, los medios suizos informaron de que el banco pidió a sus inversores destruir documentos vinculados a los yates de los oligarcas. Credit Suisse niega estas acusaciones.

Desde la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de 2022, Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido han sancionado a cientos de personas con conexiones con el Kremlin.

Sin embargo, no hay mucho acuerdo sobre a quién, exactamente, se debe incluir en la lista. Solo 639 personas y entidades habían sido sancionadas por los tres hasta el pasado mes de septiembre, según el análisis de Brookings Sanctions Tracker. Estas incluyen a las dos hijas de Putin y su exmujer, así como a la supuesta novia del presidente ruso, la gimnasta Kabaeva, pero no a los Ocheretny.

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La ex de Putin fue sancionada en mayo del año pasado por Reino Unido, como parte de un esfuerzo por "golpear la red financiera de Putin", pero la UE y los Estados Unidos, hasta ahora, han dejado tanto a ella como a su nuevo marido fuera de la lista.

Gran parte de la discrepancia sobre a quién sancionan Washington, Londres y Bruselas se debe a diferencias en los objetivos. La UE tiende a no utilizar sanciones punitivas por acciones pasadas. La intención es evitar que los objetivos contribuyan a cometer más fechorías o evitar que cosechen los beneficios. Para que una persona sea sancionada por la UE, su nombre debe ser presentado por un Gobierno nacional y luego aceptado por todos los países de la UE. Hasta ahora, ninguno ha sugerido a los Ocheretny. No obstante, se espera que el jefe de Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrell, presente una propuesta en junio que permitiría al bloque sancionar a las personas por corrupción. Grupos como la Fundación Anticorrupción y el propio Gobierno de Ucrania piden que se incluya a los Ocheretny.

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