Are You New User

Bolsonaro, ¿turista en Florida o nuevo ciudadano italiano? Tuesday, 14 February 2023

Bolsonaro, ¿turista en Florida o nuevo ciudadano italiano?

Mientras su esposa ha regresado a Brasil y se teoriza sobre su futura candidatura presidencial, el exmandatario sigue en EE UU, ha pedido una visa temporal y especula con nacionalizarse en el país de sus ancestros


La vida política de Bolsonaro se mantiene en una incógnita desde que salió de Brasil el 30 de diciembre, dos días antes de terminar su mandato. El secreto mejor guardado por todos sus allegados es acerca de cuándo regresará a su país, donde lo esperan la Fiscalía y varias investigaciones abiertas en su contra. Todo parece indicar que no será pronto. Ahora, el propio expresidente ha expresado la posibilidad de que solicite la nacionalidad italiana. Una cuestión que no parece tan descabellada, ya que su bisabuelo nació en Anguillara, en el noreste de Italia, y él emigró con sus padres a Brasil cuando tenía 10 años.

Que sus planes de eludir hipotéticamente la Justicia brasileña pudieran cristalizar en el país mediterráneo han sido desvelados en una reciente entrevista con un medio transalpino, donde ha señalado: «Mis abuelos eran de Padua. Por tu ley, soy italiano«. El Ministerio de Exteriores ha precisado que no ha recibido una solicitud formal por parte de Bolsonaro, pero sus hijos Flavio y Eduardo sí lo hicieron en 2020, aunque continúa sin resolución. La puerta para el líder ultraderechista no está cerrada: si tiene antepasados, no hay límites generacionales a la tramitación.

Bolsonaro ya tiene una nacionalidad honorífica, que le fue entregada en 2021 cuando visitó la localidad de sus ancestros. El título generó una profunda polémica, ya que la mayoría de la población de Padua no estuvo de acuerdo con esta concesión. Sin embargo, el Gobierno de la región sorteó las críticas al asegurar que se la otorgaba no a modo exclusivamente personal, sino en reconocimiento a todos los italianos que salieron del país hacia Latinoamérica. La simple hipótesis de que el exmandatario brasileño se integrase en la Italia de Meloni incrementa la inquietud de sua antiguos opositores brasileños y del propio Gobierno de Lula, que lo vincula al drama humanitario sufrido por las poblaciones indígenas durante su mandato.

Lo quieren de regreso a Brasil como sea. Por eso, numerosos congresistas del país han pedido a la Administración estadounidense que no expida la visa de turista solicitada por el exmandatario, que continúa alojado en Florida desde hace seis semanas y que podría alargar su estancia un semestre. También han solicitado que sea extraditado de EE UU, aunque esta posibilidad es remota. El abogado de Bolsonaro, Felipe Alexandre, asegura que «es muy complicado expulsar a alguien en situación legal, que respete las leyes de inmigración» y que, además, tampoco esté formalmente acusado de un delito. Por ahora, el exdirigente derechista avanza con su vida como un visitante normal. En las redes sociales se han visto vídeos de él paseando por la calle o yendo de tiendas. Es asiduo a visitar resutaurantes de comida rápida y se ha convertido en una especie de «celebridad» entre sus cientos de seguidores en Orlando, ya se trate de brasileños o americanos afines a la ultraderecha.

La ‘candidata’ Michelle

Como turista no podrá trabajar, así que el propósito de liderar eventos con empresarios terminará por extinguirse. La duda sobre cómo cubre los gastos de su nueva vida en Miami parece haberla resuelto, de momento, un grupo de acaudalados compatriotas que le estaría enviando recursos para su subsistencia. La ley le impide cobrar por asistir a recepciones u otros actos, pero sí puede asistir a los homenajes que le prodigan sus seguidores. La semana pasada participó en un mitin en Miamia donde aseguró que seguirá activo en la política y que su intención es regresar a la presidencia de Brasil, aunque no explicó como lo hará.

Para seguir presente en el escenario político, no es necesario que Bolsonaro esté físicamente en Brasil. Su ‘modus operandi’ sería, como ha asegurado la diputada Erika Hilton, dar órdenes o enviar mensajes estratégicos a los bolsonaristas y a sus parlamentarios afines. De hecho, su esposa. Michelle, ha regresado ya al país y ya ha sido vista trabajando en el Partido Liberal (PL), cuna del expresidente.

El PL ha empezado a hacer pública la figura de la ex ‘primera dama’ y los politólogos no descartan que se convierta en la candidata que represente las estrategias y la ideología de su marido en las elecciones presidenciales de 2026. En caso de no lograr el apoyo esperado, el líder ultraderechista tiene varios gobernadores estatales a su favor y un buen número de partidarios en el Congreso. El diputado Eduardo Bolsonaro, uno de sus tres hijos, lidera la oposición y está rodeado de numerosos afines en un Parlamento, votado en octubre del pasado año, con un número limitado de miembros de la izquierda del presidente Lula da Silva.

A pesar de tener investigaciones abiertas, el exmandatario ha mencionado que se mantiene tranquilo y sin culpas. Tanto que los bolsonaristas que asaltaron las sedes del Congreso, el Tribunal Supremio y el palacio presidencial en Brasilia han quedado abandonados a su suerte sin su líder. Bolsonaro, como parte de su estrategia de defensa, se ha distanciado y ha sentenciado a sus seguidores a que «cada cual pague por lo que ha hecho». «Lo que sucedió no es de nuestra derecha», ha expresado. Habrá que ver si la calma permanece en caso de que los tribunales le inhabiliten para ejercer la política.

Latest from

Ciencia y Salud

Contact