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¿Era el Real Madrid el equipo de la dictadura? La aritmética (y Santiago Bernabéu) lo desmiente Friday, 24 February 2023

"Si hubiéramos tenido apoyo oficial, ahora tendríamos un gran estadio. Lo que han hecho los gobiernos de Franco es explotarnos y nunca nos han dado ni cinco céntimos…".

¡Hala Madrid!, ¡hala Madrid! El equipo del Gobierno, la vergüenza del país.

La mítica cantinela, con la melodía del himno del club, se cantaba durante el régimen franquista, con evidentes ecos después. No era así para su presidente, Santiago Bernabéu, que se expresaba de ese modo sobre el supuesto mito y añadía además: “En cierta época del régimen, los únicos embajadores notables de España, los más considerados, éramos la Sección Femenina, aquello de Coros y Danzas y el Real Madrid (…). Cuando ya oigo que el Madrid ha sido el equipo del régimen, me dan ganas de cagarme en el padre de quien lo dice”.

Santiago Bernabéu, en su periodo como presidente del Real Madrid.

Ahora que arrecia la sospecha de que el Barça ha podido verse beneficiado por arbitrajes, tras desvelarse unos irregulares pagos al número dos de los árbitros de España, reaparece la vieja historia de poder, clubes de fútbol y resultados amañados. ¿Ganaba el Real Madrid porque era el equipo de Franco? Las citas de Santiago Bernabéu, leyenda del fútbol como presidente de la entidad blanca entre 1943 y 1978, las grabó y publicó Martín Semprún en Santiago Bernabéu: la causa (Ediciones B) a finales de los setenta y muestran la intensidad con la que se vivió en la Castellana la acusación de ser un equipo beneficiado por el poder de la dictadura. Acusaciones que ahora recaen con más fuerza que nunca en el Barça tras el escándalo de los últimos días.

¿Cuándo empezó todo aquello del "Madrid el equipo de Franco"? Pues en la Copa del Generalísimo de 1943. El mismo año que aterrizaría en la presidencia Santiago Bernabéu. Se jugaban las semifinales en un ambiente de politización de posguerra, con el sempiterno tema catalán, cómo no, de fondo: “Se quería humillar a los catalanes y especialmente a los barcelonistas. Ese Barça, instrumento del catalanismo, merecía un correctivo. La oportunidad se presentó en 1943, en las semifinales”. Lo cuenta Daniel Gómez-Arnat en La patria del gol: fútbol y política en el Estado español . “En la ida, en el campo de Les Corts, los azulgranas ganaron 3-0. Fue una victoria agridulce porque el club tuvo que pagar una sanción económica debido a los insultos que recibieron los madridistas desde las gradas”.

El comienzo del mayor mito del fútbol español

Como el ambiente estaba francamente caldeado, las autoridades decidieron intervenir y prohibieron que se desplazaran a Chamartín para el partido de vuelta a los centenares de culés que iban a animar al Barça; pero lo peor, según Gómez Arnat, fue que el árbitro y el director general de seguridad del Estado nada menos se metieren en los vestuarios del Barcelona para advertir a los jugadores de que no se pasaran de la raya. ¿Cómo acabó la cosa? 11-1 a favor del Madrid… Era el comienzo del mayor mito del fútbol de este país. El Real Madrid, el equipo de Franco. Hubo una bronca monumental —Mourinho y Guardiola no inventaron nada— que acabó, según los culés, con la dimisión del entonces presidente del Barça y la confiscación del carnet de prensa al que era entonces cronista deportivo del periódico La Prensa y que respondía al nombre de Juan Antonio Samaranch

Foto: Franco entrega una Copa del Generalísimo al capitán del FC Barcelona Opinión
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No obstante, la realidad fue más bien que estalló tal crisis institucional que las instancias oficiales del deporte franquista obligaron al cese forzado de ambas directivas. Fue eso lo que provocó, precisamente, el nombramiento de Santiago Bernabéu como presidente del Real Madrid el 15 de septiembre de ese mismo año. (Alejandro Viuda Serrano, Santiago Bernabéu y el Real Madrid: un análisis histórico del mito del fútbol. Política y deporte en la España franquista).

La plantilla del Real Madrid en la temporada 1935-1936.
La plantilla del Real Madrid en la temporada 1935-1936.

Santiago Bernabéu era el menor de siete hermanos de una familia de clase media con fincas rurales. Estudió en el Real Colegio de Alfonso XII y después Derecho en el Instituto Cardenal Cisneros y acabó jugando al fútbol por imitación hacia sus hermanos, sin destacar especialmente y tras jugar en muchas posiciones, pero hasta el punto de formar parte del primer equipo y ser capitán. Eran otros tiempos. Para 1935, formaba ya parte de la Junta Directiva del Real Madrid y cuando poco después estalló la Guerra Civil, Bernabéu se refugió en la embajada de Francia en Madrid, desde donde conseguiría escapar a San Sebastián para unirse al ejército de Franco y hasta luchar en los últimos compases de la guerra a las órdenes nada menos que del general Muñoz Grandes.

Su equipo no sería de Franco, pero es evidente que él no era precisamente rojo, como no lo habría sido nadie en esos años de posguerra que ocupara un cargo como el de presidente del Real Madrid. Durante la guerra, el Real Madrid había caído lógicamente en el bando republicano y Chamartín sí fue rojo, tal y como ya explicó El Confidencial. Sin embargo, persisten muchos mitos acerca de esa vinculación entre el presidente del club y el franquismo. Tal y como hicieron notar por separado los historiadores Ángel Bahamonde y Eduardo González Calleja, Bernabéu no era precisamente el modelo de franquista: más bien pertenecía a esos cientos de miles de monárquicos conservadores que toleraron el franquismo y que hasta se acomodaron perfectamente en él, una vez transcurridos los años en los que hubiera sido imaginable —aunque remotamente— la restauración borbónica.

Es verdad que tomé partido en la Guerra Civil: me alisté en el bando nacional, a los pocos años de acabar la guerra me arrepentí

Aun así, según cita Alejandro Viuda Serrano, el propio Bernabéu expresó: “Al margen de que a mí me tachen de monárquico, creo que los españoles han desperdiciado una oportunidad única para transformarse en una República (…) Es verdad que tomé partido en la Guerra Civil: me alisté en el bando nacional, a los pocos años de acabar la guerra me arrepentí”. (Alejandro Viuda Serrano: Santiago Bernabéu y el Real Madrid: un análisis histórico del mito del fútbol. Política y deporte en la España franquista).

Lo que sí fue crucial en el devenir del fútbol español y del Real Madrid en particular fue su visión del deporte como vía de escape de una realidad dura de posguerra que encumbró a una afición y a un club más allá de cualquier injerencia del régimen: parece bastante más descabellado aún pensar que los éxitos del Real Madrid en la Copa de Europa pudieran ser obra de un régimen que acababa de salir del ostracismo ¿Cómo iba a amañar Franco el 4-3 de la final del Real Madrid contra el Stade Reims en la temporada 1955-56, la considerada mejor final de la historia? Esa relación fue más bien al contrario: el Real Madrid le servía al franquismo para exhibir aquellos triunfos deportivos durante la grisácea realidad de la década de los cincuenta y que remataría con el triunfo de la selección Española contra la URSS en la final de la Eurocopa de naciones de 1964, auténtico momento de éxtasis del régimen.

Un monopolio de victorias que no existió

¿Existía entonces propaganda culé que no respondía a los hechos? Es indiscutible que los años del franquismo no se caracterizaron por el monopolio de victorias de los blancos, a pesar del increíble episodio de 1943 —no está probado que hubiera amaño, aunque está clara la intimidación absolutamente antideportiva—. Durante años se ha señalado, con razón, que los títulos de Liga y de Copa no recayeron en el Real Madrid, ni siquiera el Barça y que ese monopolio no existió nunca.

Foto: El Barça celebra un gol en la 2016-17. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
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Por ejemplo, el Real Madrid ganó la Copa del Generalísimo en seis ocasiones, frente a nueve del Athletic Club, otras nueve del FC Barcelona y cinco del Atlético de Madrid. De hecho, perdió la final del 43 contra el Athletic, la de las semifinales del 11-1. Ganó más ligas que nadie, pero con un palmarés que dista mucho de monopolio: 14 ligas, por ocho del Barça, siete del Atlético y cuatro del Valencia. Las tres restantes las lograron Sevilla y Athletic Club.

Una ignominia

Otra cosa era la historia, que con el transcurso de las décadas ha resultado ser repetitiva, de que el Real Madrid era dueño de la Copa de Europa, ahora renombrada como Champions League. En ese sentido, el madridismo tuvo indudablemente que soportar, como expresaba Santiago Bernabéu, la utilización del régimen de los éxitos deportivos, ya que sirvieron como un instrumento de su política exterior. Ganar es ganar y siempre da prestigio. Es verdad que Franco era del Madrid.

Foto: Partido del Real Madrid contra el Español al terminar la Guerra Civil.
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Ángel Bahamonde, catedrático de Historia Contemporánea Universidad Carlos III y autor de El Real Madrid en la Historia de España: “La verdad es que todo el tema de que el Real Madrid es el equipo de Franco ha sido siempre una ignominia. Si es por anécdotas, yo te diría que recuerdo una final de la Copa del Generalísimo como si fuera ayer. Real Madrid, cero; Barcelona, uno, arbitrada por un tal señor Rigo, del colegio mallorquín, que luego se demostró con la democracia que era un independentista brutal…Lo cierto es que en realidad ha sido más bien al contrario. Yo no te digo que hubiera arbitrajes fraudulentos, pero que el fútbol es muy integrador y que se jugó un poco esa baza con los vascos y catalanes sí… Que el Barça gane un título de Liga aplaca mucho el independentismo catalán. Esto está claro. Y no solamente en el caso de Cataluña. Acuérdate de los dos títulos del Athletic de Bilbao y los dos títulos de la Real Sociedad…Ya en democracia esto fue muy claro. Pero la realidad es que Santiago Bernabéu apostó por la creación de la copa de Europa en 1955 con el Manchester United y los auspicios de la revista L’Equipe y el Barcelona no lo vio igual, que tampoco veía la liga en 1929 porque quería seguir con la copa de Cataluña. Eso les lastró durante tiempo, no ninguna prebenda del régimen hacia el Madrid”.


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