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La moderación de los sueldos públicos ayuda a controlar la inflación en España Wednesday, 08 February 2023


España es el país europeo más exitoso en la contención de la inflación. Aunque durante los primeros compases de la crisis energética fue una de las economías del euro más afectadas, rápidamente se vio superada por todas las demás. En enero, con una tasa de inflación del 5,8%, es el país donde los precios suben más lentamente. El diferencial de inflación con la eurozona es de casi tres puntos a favor de España y en los países del este del continente la inflación es el triple o el cuádruple.

El principal causante de este hecho diferencial es la baja dependencia que tenía España de Rusia, tanto desde el punto de vista energético como de otros bienes comerciales. Pero la traslación de los mayores costes a los precios finales también ha ido más lenta que en otros países europeos. Un estudio publicado esta semana por el Banco Central Europeo abunda en las causas que explican los diferenciales de inflación entre países vistos históricamente. El BCE se centra en tres causas que habrían permitido a España contener la inflación: el salario de los trabajadores públicos, el IVA y el output gap (brecha del producto).

Foto: El secretario general de CCOO, Unai Sordo. (Alejandro Martínez Vélez)
CCOO da un vuelco a la negociación salarial: pide vincularlos al beneficio empresarial

“Un instrumento fiscal con potencial para contribuir fuertemente a la inflación son los salarios en el sector público, y en particular a través de su efecto de arrastre sobre los salarios del sector privado”, explica el estudio. Los autores encuentran que los países que más suben los salarios públicos empujan también las remuneraciones en el sector privado y generan efectos de segunda ronda sobre la inflación. Esto explicaría en parte que, con los mismos costes de importación y su presencia en un mercado común, se generen diferenciales amplios de inflación entre los países.

En España, el salario de los trabajadores públicos se ha contenido en los últimos años para así minimizar el impacto sobre las cuentas públicas. A cambio, los sindicatos de la función pública han aceptado una intensa pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores públicos, ya sean funcionarios o no. Los datos de la encuesta de costes laborales europea apuntan a que, desde antes de la pandemia hasta el pasado verano, los salarios públicos habían subido un 6% en un periodo en el que la inflación fue del 13%.

Esta alza de los salarios públicos es la tercera más baja de la eurozona, solo por delante de Grecia y Eslovenia. La subida media en la eurozona del salario medio de los trabajadores públicos es del 14%, más del doble que en España. Esta contención de los salarios públicos se habría contagiado también al sector privado, ya que las empresas tienen como excusa que el Gobierno no sube sus salarios. En España, las remuneraciones del sector privado han aumentado un 7%, mientras que la media de la eurozona es del 13%.

“Documentamos que hay una ligera transmisión desde el crecimiento de los salarios públicos mayores que la media de la eurozona a los diferenciales de inflación”, señala el estudio, resultado que se repite en distintos cálculos que se evalúan. Esto confirmaría la existencia de efectos de segunda ronda desde los salarios hacia los precios impulsados desde el sector público. Por un lado, los mayores costes laborales empujan a las empresas a subir sus tarifas. Por otro, el crecimiento de la renta salarial eleva la demanda interna y genera presión sobre la oferta que se resuelve, en parte, con subidas de precios.

Otro de los factores que se analizan en el estudio es el fiscal. En líneas generales, las políticas expansivas (que aumentan el déficit público, ya sea con más gasto o con menos impuestos) o contractivas tienen un efecto muy reducido sobre la inflación. Estos resultados rompen el mantra de que las políticas fiscales expansivas, per se, generan mayor inflación. “Los resultados indican que la orientación o el impulso fiscal agregado no parece contribuir significativamente a los diferenciales de inflación”.

Foto: Imagen de un ciudadano con bolsas en Reino Unido. (EFE/Andi Rain)
Los hogares no dan para más: la inflación y los salarios congelados ahogan al consumo

Sin embargo, hay una política fiscal que sí tiene efectos significativos: el IVA. Las bajadas del IVA contribuyen a reducir los precios, alcanzando su pico diferencial en un periodo de dos años. “Documentamos que los cambios en la tasa del IVA contribuyen significativamente a los diferenciales de inflación en nuestra muestra, y la mayor parte del efecto es visible durante el periodo inicial de los cambios introducidos”, señalan los autores.

Esto significa que, aunque algunos sectores puedan capturar una parte de la ayuda (ocurre cuando no repercuten toda la bajada del IVA a sus productos), los clientes se ven beneficiados en forma de menor inflación. Esto ocurrió en España durante 2021 y 2022, con la bajada del IVA a la electricidad, y en 2023 se ha extendido a los alimentos.

Los clientes se ven beneficiados en forma de menor inflación

Por último, los autores analizan el efecto que tiene sobre la inflación el tono de la política fiscal en función de la posición cíclica de la economía. Cuando el ‘output gap’ está cerrado, esto es, cuando la producción se sitúa por encima de los niveles de equilibrio (fase en la que la inflación empieza a escalar para sostener una producción por encima del equilibrio) la política presupuestaria tiene efectos indirectos importantes sobre la inflación.

En esos momentos, las políticas fiscales expansivas, ya sea por aumento del gasto o recortes de impuestos, retroalimentan el ciclo económico generando más inflación. En esos momentos, lo apropiado es mantener una política fiscal prudente que pueda contrarrestar la subida de los precios. Es lo que los expertos explican como "quitar el ponche cuando la fiesta está en su apogeo". Algo que está en el manual de los economistas, pero no en el de los políticos.

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