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El día en que el horror de Hitchcock se hizo real en un pequeño pueblo de California Monday, 27 February 2023


Hay algo en los pájaros misterioso y terrorifíco. Esto debió pensar el gran Alfred Hitchcock cuando se le ocurrió la idea de aterrorizar al gran público con su famosa película, estrenada en 1963. Al miedo crónico hacia estos seres plumados se le conoce como ornitofobia, y seguramente años después del estreno del filme, muchos que lo habrián sufrido en silencio de pronto encontraron la causa a todos sus terrores. Uno de los aspectos más geniales de la filmografía de este cineasta era saber dar con elementos normales a simple vista, cotidianos (una ducha, los pájaros o una mirada indiscreta por parte de un vecino), para dotarles de un aura de misterio y horror que sin duda afectó con creces a la psique de la época.

En un inicio se pensaba que Hitchcock se había inspirado en un relato de 1952 de la escritura Daphne du Maurier, quien también escribió otras ficciones que luego el cinasta llevaría a la gran pantalla, como Rebeca. Pero ya se sabe que, en no pocas ocasiones, la realidad supera a la ficción y... ¿cabría la posibilidad de que algo parecido sucediera en algún momento de la historia? Los pájaros, evidentemente, no tienen un carácter agresivo hacia los seres humanos, sino más bien al contrario, son esquivos y huidizos. Todo aquel que viva en ciudades de costa sabrá que puede llevarse alguna que otra sorpresa cuando hay comida de por medio con las gaviotas, pero de ahí a que ataquen sin razón...

"Cuando los habitantes de Capitola se despertaron, bandadas de aves se lanzaban en picado contra sus casas"

Sucedió el 18 de agotosto de 1961 en Capitola, un pequeño pueblo rural de California, tres años antes del estreno de la afamada película. La especie de ave eran las pardelas (similar a una gaviota pero más grande y con una mayor habilidad para la caza acuática). Estos seres costeros se caracterizan por sumergir sus picos en el agua para pescar, solo que ese día cambiaron su zona de pesca por los tejados de los edificios y los seres humanos de aquel pequeño pueblo de Estados Unidos, como relata el diario Salon en una retrospectiva de aquella historia.

"Cuando los habitantes de Capitola se despertaron aquella mañana de niebla, bandadas de aves se lanzaban en picado contra sus casas, dando tumbos por el aire como si estuvieran borrachas o de juerga", narra el diario. "Sin embargo, a diferencia de la película, que no ofrece ninguna explicación para tal comportamiento, existe una explicación científica plausible de por qué ese día las pardelas de Capitola decidieron declararles la guerra a los seres humanos".

Foto: Foto: Carmen Castellón.
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Así lo narraba también el diario Santa Cruz Sentinel: "Aves marinas muertas y aturdidas inundaban las aceras y carreteras". Lo peor ese día no era el hecho de que una pardela loca te mordiera o atacara, sino el asqueroso hedor que desprendía la ciudad y se metía hasta dentro de las casas. Plumas, heces y anchoas mal digeridas llenaban las fachadas y tejados, además de los propios cadáveres de las aves que algo muy malo les parecía haber ocurrido ante tal autodestructiva fiesta. La infraestructura eléctrica también resultó dañada, ya que atacaron las antenas de radio, el alumbrado callejero y los cables de electricididad, por lo que los ciudadanos salieron a la calle con linternas.

Un neurotóxico presente en las microalgas

El reporte de daños humanos fueron ocho personas heridas por los mordiscos de las aves. El sheriff del condado, sin ir más lejos, se estrelló con el coche después de ser atacado. Una señora declaró que se despertó a las seis de la mañana por unos fuertes ruidos en su puerta. Las pardelas querían pasar al interior y, como no las dejó, rociaron todo su césped de vómitos y fluidos corporales. "El olor es terrible", se quejó al periódico local. Algunos no la emprendieron contra los animales y en su lugar las socorrieron.

"Además de los vómitos, los síntomas de envenenamiento de esta neurotoxina incluyen confusión, desorientación, convulsiones..."

¿Cuál era la causa? Un estudio publicado en la revista científica Nature Geoscience explicó que existe una neurotoxina acuática que puede ser producida por microalgas marinas de las que también se alimentan aves como la pardela. "La pseudo-nitzschia era abundante durante el verano de 1961", explica la doctora Sibel Bargu Ates, profesora de oceanografía de la Facultad de Costa y Medio Ambiente de la Universidad Estatal de Luisiana y autora principal del estudio, refiriéndose a esta neurotoxina. "La afluencia de las aguas superficiales oceánicas aumentó, lo que condujo probablemente a que las aguas fueran más cálidas y hubiera menos viento. Esto no solo provocó que las pardelas permanecieran más tiempo de lo habitual en California, ya que su hábitat natural es el hemisferio sur, sino que fomentó el crecimiento de esta neurotoxina en el momento equivocado".

"Por tanto, creemos que la pseudo-nitzschia tóxica fue probablemente la causa del extraño comportamiento y la muerte de las pardelas", concluyó la experta. "Además de los vómitos, los síntomas de envenenamiento de esta neurotoxina incluyen confusión, desorientación, convulsiones e incluso la muerte súbita". Pero entonces, ¿pueden existir ciertas sustancias químicas como para alterar el comportamiento de ciertas aves para hacer que se vuelvan agresivas con los humanos con tanta virulencia como sucede en la célebre película de Hitchcok? "No, ninguna de las acciones de los pájaros que salen en la película son exactas ni posibles", concluye Bagu. "Los animales no son violentos de por sí, pero pueden tener comportamientos agresivos si ven su supervivencia o descendencia amenazada".

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