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Más allá de los estereotipos: Cómo hacer que un gato y un perro se lleven bien Monday, 06 February 2023


Llevarse como el perro y el gato nunca ha sugerido nada bueno, pues es bien sabido que la convivencia entre estos animales siempre mejor lejos. ¿Pero qué hay de cierto y qué no en el dicho? Mientras los seres humanos nos dejamos llevar por él, en el continuo intento por amoldar a los animales a nuestra vida, son ellos los que acaban siendo entendidos de forma ajena.

Mientras tanto, ajenos a ello, tiran de olfato para poner límites. Ahora que tanto se habla de estos últimos, precisamente, cabe dedicar un espacio a los que los animales necesitan. Así, seguro que más de una vez has visto a un gato y un perro entendiéndose. Igual te ha parecido raro, pero no es tanto como queremos creer.

Foto: Claves para entender el lenguaje corporal de tu perro y lo que te quiere transmitir (Fuente: iStock)
Claves para entender el lenguaje corporal de tu perro y lo que te quiere transmitir

Eso sí, como en cualquier caso (y con cualquier tipo de animal, incluyéndonos nosotros), conocerse es todo un proceso de idas y venidas y un sinfín de particularidades. Por lo que, si estás pensando en darle un hermano a tu mascota (y eso conlleva juntar a un perro y un gato en una misma casa) no te preocupes demasiado, solo tienes que seguir una serie de pasos para que la relación vaya viento en popa.

No fuerces el acercamiento

Ante todo, hay una serie de gestos que bajo ninguna circunstancia debes poner en práctica cuando ambos se conozcan como, por supuesto, forzar la proximidad física. Vamos, que coger a un gato y sostenerlo en la cara de tu perro a modo de introducción (o viceversa), puede tentarles a agredirse entre ellos, especialmente si ninguno es un cachorro. Deja siempre que sea el felino el que decida cuándo se quiere acercar al perro.

(iStock)
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Tampoco debes preparar a tu mascota para un cambio. Por supuesto, es conveniente hacer ciertos cambios en el espacio antes de que la nueva mascota llegue. La cuestión es que con esto basta para que el animal que ya vive en casa tenga la oportunidad de acostumbrarse a dichos cambios antes de que aparezca un nuevo compañero de juegos (no toques sus rutinas y sus objetos).

Con todo ello, nada de sobrepensar qué ocurrirá y cuál será la reacción de tu mascota. Si de pensar se trata, mejor hazlo intentando situarte en el lugar de los animales, tanto el que está en casa como el que llega nuevo. Por ejemplo, ten en cuenta que los movimientos de ambos no se crucen, para evitar que consideren al otro una molestia.

Una convivencia compartida

Según explica a Inverse Mikel Delgado, experto en gatos de Feline Minds, lo mejor es socializarlos temprano en la vida para que no desarrollen comportamientos depredadores, o buscar perros con bajos instintos de presa que estén de acuerdo con la cohabitación con un gato para que "minimices el estrés de cualquiera de las especies a medida que comienzan a desarrollarse".

(iStock)
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"Algunos perros perseguirán a un gato mientras juegan o los mirarán fijamente, y a los gatos no les gustará eso. Pero, en general, muchos perros están muy contentos de compartir un hogar con un gato y pueden ser buenos compañeros de gatos", apunta por su parte Zazie Todd, experta en comportamiento animal que ha escrito varios libros sobre el tema de la ciencia del comportamiento de las mascotas.

Los especialistas coinciden en que un truco de lo más simple y eficaz para allanarles el camino consiste en colocar algo que huela a perro al gato (y al revés), como una manta u otra ropa de cama en la que haya dormido la mascota. De esta forma, deja que el animal interactúe con el objeto en su propio tiempo. Mientras tanto, además, puedes ofrecerle golosinas para ayudarlo a asociar el aroma con algo positivo.

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