Are You New User

«¿Hay alguien más dentro?» Tuesday, 07 February 2023

«¿Hay alguien más dentro?»

El niño cuyo padre ha muerto y es rescatado ileso de una oquedad, la familia salvada por los tabiques de su edificio colapsado o el exfutbolista del Málaga encontrado herido son algunas de las hazañas de los socorristas que ofrecen una leve esperanza en medio de la catástrofe


La frase da esperanza ante las colinas de escombros que siembran Hatay. «¿Hay alguien más dentro?» Porque significa que los rescatistas han encontrado a un superviviente y esperan descubrir a más personas con vida. A veces no funciona. Al pequeño Orçun los bomberos le han sacado de los pliegues de un edificio colapsado, donde con el primer seísmo quedó milagrosamente refugiado en una caverna mínima entre vigas y cascotes. «¿Hay alguien más dentro?», grita un bombero al vacío oscuro tras sacar al niño. «Mi padre murió». responde Orçun.

Hatay, la antigua ciudad turca situada al sur del país sobre la costa mediterránea, es el festival de la destrucción. Los dos terremotos registrados el lunes la zarandearon, agitaron, desgarraron. Todos los edificios de su avenida principal han colapsado. Más de mil muertos han sido contabilizados en sus calles. Y ni siquiera existe una idea clara sobre cuántas personas están atrapadas bajo los escombros.

El equipo de rescate combinado llegó la pasada madrugada a esta lúgubre y mínima muestra de la inmensa catástrofe que sufren Turquía y Siria; una crisis tan inabarcable que resulta difícil hacer pronósticos sobre su futura recuperación. Empezaron a rastrear. A Excavar. A entre cero y dos grados bajo cero, el frío acelera la búsqueda. No solo se trata del riesgo de morir por aplastamiento, asfixia o hemorragias, sino de sufrir una hipotermia mortal. El equipo ya ha visto que miles de supervivientes sólo vestían pijamas, ninguna ropa de abrigo. El primer terremoto les sorprendio durmiendo. «¿Hay alguien ahí?» Y de repente surge la voz de la pequeña Umay y sus padres.

El breve milagro de Anatolia. Los tres han quedado atrapados en un pequeño triángulo entre tabiques que soportan encima miles de kilos de cascotes. Es tan diminuto que los mayores solo caben semitumbados. La madre, embarazada, es la segunda en salir de la ratonera. Le entregan una manta para que repte sobre ella y no se corte con los cristales y los escombros. Luego sale el padre. Los tres ilesos. Los tres lloran. Contagian a los rescatadores. Su jefe cuelga la foto en la red: «Umay, tu salvación nos conforta un poco. Son buenas noticias de nuestros equipos de rescate en Hatay».

De allí surge también la voz cariñosa de Arda Bulut, un niño que ha pasado 28 horas solo en la oscuridad de los restos de su casa. Los soldados han logrado llegar hasta él. Hay un vídeo que esta mañana conmueve y hace aflorar las lágrimas a una sociedad que ya lo ha llorado todo en las últimas 36 horas. En él se ve a Arda salir despacio, agachado, de su trampa para aferrarse a la mano que le tiende un militar. Se la coge, le abraza, le mira a los ojos y le dice con curiosidad infantil «te conozco de algún sitio».

El tiempo corre en contra, pero a veces da un respiro. Hulya y su bebé han permanecido 29 horas sepultados entre los restos del edificio donde vivían en Odabasi. Ambos dormían en su apartamento. De repente despertaron. Oscuridad, polvo y el estruendo del homigón fracturándose. Mientras el mundo se sobrecogía asistiendo a la gran tragedia turca y miles de voluntarios se movilizaban, Hulya y su bebé permanecieron congelados en el tiempo, sin agua ni comida, hasta que al alba de este martes una persona escuchó el llanto del pequeño y se activó el rescate.

Los medios cuentan esta mañana cómo una mujer de 24 años ha sido rescatada tras 27 horas de angustia bajo los restos de un edificio residencial en la provincia de Kahramanmaras. También relatan la agridulce operación en la que un equipo de bomberos ha salvado a Deniz Kaya, superviviente después de 24 horas bajo los escombros de una torre de apartamentos en Osmaniye. «¿Hay alguien más dentro?» De nuevo, la fórmula de la esperanza. Pero Deniz niega. Su mujer y su hija de año y medio han perecido aplastadas.

Cerca de 100.000 personas trabajan en el control de daños de la catástrofe. Varios miles rastrean directamenmte las regiones asoladas, aunque el estado de destrucción mantiene bastantes rincones oscuros.Se han enviado 300.000 sábanas, más de 41.500 tiendas de campaña, 100.000 camas y una enorme cantidad de material de calefacción y cocina para hacer frente al temporal de frío, señala el ‘Daily Sabah’.

El futbolista ghanés Christian Atsu figura entre los rescatados. Sobrevivió al colapso de su residencia, según ha informado el vicepresidente de su club, el Hatayspor. Atsu, que militó en el Málaga, el Chelsea y el Newcastle, está «herido» y se encuentra en un hospital. «Nuestro director deportivo, Taner Savut, sigue desafortunadamente entre los escombros», ha lamentado. La suerte tampoco ha sonreído a Ahmet Eyüp Türkaslan, segundo portero del Yeni Malatyaspor, fallecido en la localidad de Malatya. El vídeo de su mujer, Kübra Türkaslan, ensagrentada tras permanecer sepultada horas, ha cortado la respiración del país. «¡Ayuda! Eyüp está aplastado. ¿Nadie puede sacarlo de ahí abajo? Por favor, ayuda», grita la joven. Pero, esta vez, no hay nadie dentro.

Latest from

Related items

Ciencia y Salud

Contact